Había una vez un niño que se mudó a una casa muy grande donde encontró un tren muy extraño y en uno de sus vagones una piedra roja, le dio mucha curiosidad y al tomarla algo mágico pasó, el niño viajó en el tiempo.
Fue al futuro y se vio así mismo, él no sabía qué hacer, volvió a frotar la piedra y nuevamente viajó en el tiempo mil años atrás, se encontró con el dueño de la gema. Pero el niño se asustó porque el señor reconoció la gema e intento quitársela, el niño corrió dando brincos en el tiempo y el señor lo perseguía a través de cada salto dimensional.










