Todo parecía normal. La rutina y burlas de mis compañeros y en casa me sentía ignorada. Después de todo nada importaba, pues yo no existía. Mi única esperanza era encontrar el “Amor De Mi Vida’’.
Aquella tarde miré mi perfil y vi una solicitud de amistad. Él se llamaba Luis Fernando. Lo Amé desde el primer día. Me empecé a ilusionar y sentía que llegaba el amor. Con sus mensajes me enamoró “¡Te amo!, eres la persona más linda de este mundo’’ me conquistó tanto que cuando me preguntó: “¿Quieres ser mi novia?”, mi respuesta fue entregarle mi corazón. Yo le comenté a mi mamá, pero ella me dijo que eso no funcionaría nunca porque nos conocimos por Facebook, que solo era un amor de mentiras.










