Pedro era un niño de 7 años que vivía con sus padres en un pequeño caserío afuera de la ciudad. Era un pequeño niño que le gustaba compartir con sus amigos y jugar cada vez que tuviera la oportunidad de salir de su casa. Pedro no contaba con la atención de sus padres, ya todo el día estaban en su trabajo o de viaje.
Un día sus padres se fueron a trabajar como de costumbre y como no vino la señora que lo cuidaba decidieron dejarlo solo encerrado. Pedro al sentirse solo, empezó a jugar con fichas plástica, de un momento ahora tomó una ficha y se la llevó a la boca y corría desesperadamente en la sala de su casa. El niño corrió tan duro que tropezó con un mueble y la ficha llegó hasta su garganta, empezó ahogarse desesperadamente, no sabía qué hacer, de manera que luchó por su vida durante unos minutos, pero lastimosamente falleció.










