En un ardiente pueblo del cesar crecía Matías, un niño de cara inocente, gustaba jugar canicas con sus amigos, soñaba con ver el festival, ya que recordaba que en abril montaba el burro de su padre andando por la calurosa sabana para llegar donde su abuelo, él que tenía un viejo radio casi obsoleto en el cual solía escuchar vallenato natural, pero al oír la emisora siempre escuchaba hablar de un festival.
Intrigado pregunta Matías; ¿abuelo que es el festival? -Hijo es una fiesta de Valledupar donde la danza, la música y el folclor prosperan como flor; – dijo el abuelo con fervor, Matías preguntó; – ¿podemos ir al festival? -Claro, pero para la próxima será; – dijo el abuelo un poco pesaroso.










