¡Ploc! ¡Ploc! ¡Ploc! Siento algo cálido y húmedo caer inesperadamente sobre mi frente. ¡Ploc! ¡Ploc! ¡Ploc! Abro un ojo a medias, como si acabara de despertar de un tedioso sueño. Mis pupilas se sienten pesadas y mis pestañas quebradizas, ¡Ploc! ¡Ploc! ¡Ploc! Gotas, son gotas las que me empapan la frente hasta que el líquido se desborda por mis cejas. ¡Ploc! ¡Ploc! ¡Ploc! Me levanto, no soporto el agua sobre mi rostro así que empiezo a inspeccionar el lugar.
Esto no es mi cuarto, ¿me he quedado dormido en algún lugar de mala muerte anoche? – A-ahh –digo, en un triste intento de hablar. Mm siento el gusto arenoso como si no hubiera tomado agua en días, decido no volver a intentar producir ruido alguno, me duele la garganta de todas maneras, me quema… me quema como mil infiernos. Miro a los lados buscando algún objeto que reconozca pero lastimosamente no logro ver más que tres paredes amarillentas y llenas de moho, además de un largo pasillo que al parecer se extiende a la inmensidad, creo que no tengo alguna otra opción. Decido encaminarme a explorar este lugar tan…peculiar, es entonces cuando al dar el primer paso descubro que mis piernas están agarrotadas, siento que mis pies están recubiertos de plomo y mis costillas dan la sensación de que se comprimen, no me importa, quiero salir de aquí así que sigo con mi camino. ¡Ploc! ¡Ploc! ¡Ploc!










