Había una vez un conejo que quería ser arquero, pero era muy bajito y los papas no lo podían meter a una escuela de futbol porque eran muy pobres.
El conejito sufría mucho, porque su mayor deseo era poder ser arquero, jugaba con sus demás amiguitos conejitos, en la escuela y en la madriguera, sus padres lo veían tan emocionado cuando jugaba, que no sabían que podía hacer para ayudarle a su pequeño hijito.










