Sentada en una silla en el patio de mi casa un sigiloso aleteo en el árbol que está al lado del carro me hizo prender la lámpara de mi teléfono. Apunté a las ramas y su cabeza giro de manera terrorífica como la chica poseída de la película ‘El exorcista’.
Me puse los zapatos rápidamente y me levanté sin dejar de apuntar con la luz, su escalofriante rostro. Sus ojos penetrantes parecían querer hipnotizarme, me mordí la lengua al igual que una amiga hizo cuando se encontró con ella para librarme de su hechizo.
Mis piernas tiemblan y mi garganta esta seca quiero salir corriendo hacia la casa pero no consigo la fuerza para moverme, respiro hondo y doy un paso hacia atrás pero ella continúa inmutable y soberbia viéndome fijamente.











