OPINIÓN

Las cabañuelas como brújula del Barco

Comenzar a navegar por los inmensos mares del conocimiento es una aventura apasionante: y eso es lo que hemos iniciado con el primer taller de arte abstracto dirigido especialmente a mujeres, madres, abuelas, tías, hermanas, convertidas en tripulantes del Barco con la emoción y tesón inherentes a las disciplinas artísticas.

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Comenzar a navegar por los inmensos mares del conocimiento es una aventura apasionante: y eso es lo que hemos iniciado con el primer taller de arte abstracto dirigido especialmente a mujeres, madres, abuelas, tías, hermanas, convertidas en tripulantes del Barco con la emoción y tesón inherentes a las disciplinas artísticas. La capitana de esta idea, una artista en todo el sentido de la palabra y obra, dotada no sólo del lenguaje pictórico sino poético con el que pinta las palabras en este Valle de Colores, es sin igual: Yarime Lobo Baute. Auténtica, innovadora, inspiradora.

Cuando la llamé para preguntarle acerca de una profesora para los jóvenes de Casa Barco con el propósito de brindarles un taller enfocado en el Arte Abstracto, no solo me recomendó a una artista especial con quien estamos próximos a iniciarlo, sino que a los pocos días me propuso realizar el laboratorio con mujeres familiares de los niños y jóvenes de la Fundación Escuela de Artes Casa Barco. 

Además de diseñar una bella invitación “Madres que pintan navegando dentro”, aportó los materiales, y lo dictó en dos tardes consecutivas. Vino con su cargamento, llena de alegría e historias, anunciando que las telas donde se plasmaría la obra colectiva, eran sacos donde se almacenaba el algodón recogido en los campos del Cesar durante la época denominada “La bonanza algodonera”. Al comenzar la tarde con el contenido teórico, pletórico de espiritualidad, de simbolismos, se acostó sobre ellos. Extendió sus brazos en forma de cruz y expresó fervientemente: “crucifica tu mente simbólicamente, es decir: mente, te llevo cautivo a mi corazón y te quemo con el fuego del Espíritu Santo”. “Cabañuelas de Amor”, así tituló este taller al igual que la canción vallenata del compositor Roberto Calderón.

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