8 mayo, 2020

La música vallenata y las pestes del Caribe colombiano

Enfermedades como el cólera morbo, que en el siglo XIX dejó una estela de muertos en las principales ciudades del Caribe colombiano y a lo largo del río Magdalena, debieron motivar a nuestros compositores a cantar sobre lo sucedido tras la aparición de cada una de estas.

Hechos como enfermedades contagiosas y graves que causan gran mortandad en Colombia han sido narrados o descritos en composiciones musicales cantadas a través de los distintos géneros que conforman nuestra música tradicional y popular.

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Enfermedades como el cólera morbo, que en el siglo XIX dejó una estela de muertos en las principales ciudades del Caribe colombiano y a lo largo del río Magdalena; la fiebre amarilla, la gripa española, entre otras, debieron motivar a nuestros compositores a cantar sobre lo sucedido tras la aparición de cada una de estas pestes.

Con la grabación de canciones vallenatas, en distintas revoluciones por minutos, a partir de la década del cuarenta del siglo XX, y la popularización de este género musical, conocemos canciones en las que se narran o describen hechos relacionados con la aparición de virus o pestes en el Caribe colombiano en tiempos recientes.

Rafael Escalona es el autor de un paseo llamado ‘La Peste’, grabado por Guillermo Buitrago en los años cuarenta para el sello discográfico Fuentes. Julio Bovea, con Los Piratas de Bocachica, grabó ‘La Viruela’ de autoría de Luis E. Martínez. En 1970, el rey vallenato Alberto Pacheco, interpretó la canción ‘La Varicela’, cuyo autor es Arturo Molina.

Con el nombre de ‘El Dengue’, el acordeonero Enrique Díaz interpretó un tema musical incluido en la larga duración ‘La Pensión’, grabado en 1974, que se constituye en el primer registro sonoro en el vallenato en el que se hace mención de este padecimiento.

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Después, en 1977, Daniel Celedón y Norberto Romero grabaron ‘El Dengue’, cuyo autor es Rafael Manjarrez y, posteriormente, el Binomio de Oro graba ‘El Dengue de tu amor’, cuyo autor es Beto Murgas.

LA PESTE

En ‘La Peste’ el autor precisa la fecha, sin mencionar el año, en el que comenzó a sentirse los efectos del virus: ‘Oye del 15 de octubre en adelante, había personas que ya no conocían, y morían por la mitad del camino, y por ahí mismo tenían que regresarse’.

Identifica, además, los lugares donde causaba estragos: ‘De Villanueva, Urumita y el Valle, desde La Paz, El Molino y San Diego, en El Tupe se consigue buen enfermo, y la peste ha llegado hasta Manaure’. Debió ser entre 1938, cuando el compositor comienza su mayor producción musical, y 1949 muerte de Buitrago, cuando Escalona compuso esta canción.

Las primeras noticias sobre pestes que se tienen en América llegaron con los conquistadores que se embarcaron en los barcos en Sevilla, que era la ciudad ombligo del Nuevo Mundo. Las condiciones de insalubridad existentes en ese lugar fueron caldo de cultivo para que las enfermedades infecciosas se desarrollaran y se convirtieran en conquistadoras de seres humanos, por ejemplo los aborígenes de las Américas, que carecían de defensas contra ellas.

Como pestes se clasifican, según el autor J Jurado, enfermedades como el sarampión, la viruela, la fiebre amarilla y el cólera, mientras que los investigadores A Faccini y A Sotomayor, hacen de la peste una enfermedad que clasifican como: bubónica, peste septicémica primaria y peste neumónica primaria.

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De las victimas que dejó la peste, dice el maestro Escalona: ‘A mí me dijo un hombre de La Jagua, oye Buitrago después te contaré, allá en La Jagua no se puede vivir, allá en La Jagua se mueren de la peste. Lloran los pobres, lloran los ricos, lloran las madres con sus niñitos’.

LA VIRUELA

De esta enfermedad, en la Nueva Granada, se tiene un registro histórico que data en 1558, en el que se conoció el primer caso de contagiado, y tras convertirse en una pandemia, dejó un número aproximado de cuarenta mil personas muertas.

 Otro registro histórico de esta enfermedad lo entrega la investigadora Nasly Goenaga, quien menciona una epidemia originada en Cartagena para el año 1570, que llegó entre un cargamento de esclavos, que fue la misma que afectó a Bogotá, Santa Marta, Mompox y Honda.

En el territorio de la provincia de Santa Marta, la enfermedad estaría lejos de ser erradicada, pues, después de su aparición en 1790, volvió pasado casi cien años. Para entonces Valledupar fue una de los lugares con el mayor número de víctimas, tanto que generó un fenómeno masivo de trashumancia, sin distingo de clase social, hacia la zona rural de la ciudad, en aras de evitar la infección como lo asegura la escritora Nasly Goenaga.

La interpretación en vivo de la canción ‘La Viruela’, por parte de Guillermo Buitrago, en Emisora Atlántico de Barraquilla, en la década del cuarenta del siglo pasado, generó una piquería entre este y el acordeonero Luis Enrique Martínez, quien reclamó la autoría del tema musical que hizo inspirado en un brote de esta enfermedad que hubo en Fundación, Magdalena.

Del nacimiento de la piquería, cuenta Edgardo ‘El Chichi’ Caballero, biógrafo de Buitrago, que fue el animador del programa donde este se presentaba quien al anunciar la canción señaló que era de la autoría del Jilguero de la Sierra Nevada. Luis Enrique conoció del hecho a través de Julio Bovea, quien, además, lo indujo a que le reclamara a través de la canción ‘Rana blanca’ al intérprete el desconocimiento de su condición de autor.  Julio Oñate Martinez cuenta que Luis Enrique cantó esta canción en un programa radial emitido por Emisoras Unidas de Barranquilla donde, también, intervenía el músico Julio Bovea.

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En ‘La Viruela’ el autor menciona que la enfermedad no encontraba a quien caerle, que al mirar a las mujeres le daba tristeza, dolor. Debe referirse a las cicatrices que deja el mal en el cuerpo y en rostro de quien la padece. Huellas por las que las víctimas de la enfermedad en siglos anteriores al XX fueron estigmatizadas al ser vistas las cicatrices como un castigo de Dios.

Resalta, además: ‘La viruela, la viruela en esa tierra, no está dejando muchacha, y al que le da primero, de segundo no se escapa’. En el coro del paseo, Luis Enrique señala: A la maldita viruela le tengo rabia (Bis) A la maldita viruela yo le tengo odio (Bis)

Por: Álvaro de Jesús Rojano Osorio