8 abril, 2021

“La música vallenata ha sido influenciada por los fenómenos sociales”: Imelda Daza

Con la intención de provocar y trascender en nuevos estudios, análisis y debates, consultamos a investigadores, periodistas, docentes universitarios, historiadores y activistas políticos sobre la relación entre los episodios históricos, la música vallenata, la política y la actividad periodística.

Imelda Daza, líder política.

Imelda Daza Cotes, una sobreviviente al genocidio cometido al partido político Unión Patriótica, UP, fue una de las personas entrevistadas para la investigación ‘Memoria del olvido: historia de caso del periodista Guzmán Quintero Torres, Valledupar, septiembre de 1999’. Del instrumento citado, extractamos apartes del diálogo con la exconcejal de Valledupar por la pertinencia de sus aportes en perspectiva sociológica.  

¿Puede considerarse la música vallenata un dispositivo violento de dominación política y de contrarrevolución cultural?

(…) Yo no creo que sea así porque no es la música la que incide y promueve la violencia. No. La violencia incide sobre la expresión musical; el fenómeno yo diría que es al contrario y en la medida en que actividades como el tráfico de marihuana, el contrabando, el paramilitarismo o el narcotráfico son expresiones manifiestas en esta sociedad, son actividades importantes, pues, los artistas terminan cantándole a eso, pero no son ellos los generadores de la violencia, ayudan desde luego a legitimar muchas cosas, cuando se le canta a (Miguel Agustín) ‘Lucky’ Cotes, pues la gente del común y muchísima gente que no sabe quién es el personaje puede terminar cantando el verso inocentemente sin saber que están elogiando a una persona que se ocupó en una actividad ilícita. 

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Entonces, en esa medida, sí la música empieza a legitimar valores equivocados, conductas equivocadas y se convierte de esa manera en un factor que ejerce una incidencia negativa en la sociedad, no contribuye a exaltar paisajes, las costumbres, los hábitos, las cosas agradables de la comunidad como lo que cantaba Leandro Díaz a la primavera, al amanecer, ‘Mañanitas de invierno’ de Emiliano Zuleta, todo eso fue quedando atrás, se fue haciendo casi cursi para darle paso a estas expresiones musicales que endiosan personajes funestos y que elogian y reivindican actividades nocivas, lesivas para la sociedad.  

¿Es la música un instrumento cohesionador a través de la cual pierde profundidad el debate político?

Yo creo que la música sí es un instrumento cohesionador para bien, pero repito dada la influencia que tiene la economía en todo, pues esa música termina expresando ideas equivocadas que no le hacen bien a la sociedad y en esa medida la cohesión se forma alrededor de actividades que se van legitimando sin que sean sanas para la sociedad. 

El folclor juega un papel fundamental en esta región. 

Entonces, la música sí nos cohesionó. Durante mucho tiempo, de La Guajira, el Cesar, el Magdalena, hasta las sabanas de Sucre y de Bolívar, se extendió el sonido del acordeón y eso nos hacía sentir que éramos un pueblo, que éramos un mismo pueblo, no nos importaba mucho la división geográfica, el vallenato sabanero, el vallenato de La Guajira o el propio de Valledupar, todo eso nos unía, nos cohesionaba y nos hacía disfrutar mucho la vida, era un sentimiento muy saludable, yo lo viví hasta mi adolescencia (…) en fin, sí cohesionaba a la sociedad, pero que a través de eso la música impidiera o frenara el debate político no, para nada. 

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Yo no encuentro ninguna relación que el debate político perdiera profundidad porque la sociedad se uniera alrededor de una expresión musical, no veo cómo. Nunca conocí que hubiera entre los músicos, acordeoneros, cajeros, compositores, conflictos de carácter político cuando la división profunda que había era entre liberales y conservadores, yo no sentí nunca que en la música, en el folclor, eso se expresara porque conocí en Manaure, en Villanueva, en Valledupar, acordeoneros, cajeros, compositores que pertenecían a distintos estratos sociales, a distintas militancias políticas, básicamente liberales y conservadores, y nunca oí que se hiciera alusión a eso cuando se hablaba de música. 

Yo creo que nadie sabe si Rafael Escalona era liberal o conservador; nadie sabe si (Nicolás Elías) ‘Colacho’ Mendoza era liberal o conservador; si (Alfonso) ‘Poncho’ Cotes era liberal o conservador; yo presumo que Poncho Cotes era liberal porque los Cotes somos liberales y que Colacho Mendoza debía ser conservador porque los Mendoza de San Juan eran conservadores, pero no sé si Rafael Orozco de Becerril sería conservador porque los Orozco son conservadores. No, no tenía ninguna incidencia.       

¿Pueden considerarse los cantantes unos orientadores de opinión con sus saludos a políticos y futuros gobernantes?

No orientaban electoralmente hablando, no creo, pero sí generaron opinión favorable a personajes funestos. Sí, eso sí es cierto. Generaron opinión favorable a personajes dedicados al tráfico de marihuana, a personajes vinculados al paramilitarismo y a personajes vinculados al narcotráfico, eso se dio de 35 años hacia acá, más o menos, con la Bonanza Marimbera, cuando los músicos empezaron a cantar y elogiar por contrato a capos del tráfico de marihuana y los legitimaron ante la sociedad; les lavaron la imagen, le cantaron mucho a políticos corruptos también, mencionaban o enviaban saludos a personajes funestos de la política, del narcotráfico,  del paramilitarismo; claro, cuando estas actividades llegan al colmo del accionar que ya la gente reacciona y empieza a rechazarlas, ya los saludos y las menciones se moderan, porque nadie que se considere decente quiere ser saludado en una canción cuando lo fueron otros personajes que la mayoría de la gente rechazó y condenó por violentos, por inmorales, por corruptos, en fin. 

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¿Hay en nuestro medio y región prácticas de ‘pseudoperiodismo’ y/o ‘periodismo prepago’ que incurran en ‘payolas’, ‘engrases’ y/o ‘varillas’?

No sé qué quiere decir payolas y varillas. Engrase sí lo entiendo. Yo creo que de todo eso hay y bastante. En general, en esta región, el periodismo está plegado a los intereses de quienes poseen los medios, sirven a intereses muy concretos y esos intereses están ligados a los grupos privilegiados de esta sociedad, generalmente son ellos los dueños de los medios de comunicación, radio, prensa escrita, sobre todo, y los periodistas, no todos, pero en su inmensa mayoría son personas de extracción popular o de clase media que necesitan trabajar y en aras de proteger el trabajo se pliegan a los intereses, a las órdenes y a los caprichos, a veces, de los dueños de los medios. 

Hay muy poco periodismo independiente, yo casi que no lo encuentro en esta región. Uno puede decir que en El Heraldo hay uno que otro columnista que dice cosas, pero no duran, lo dejan por algún tiempo. 

Aquí en Valledupar no veo el periodismo independiente. Hay un periodismo decente, el periodista que da la noticia tal cual como se corresponde con la realidad, informa de un crimen de un asalto, de una inauguración, de un conflicto laboral, noticias generalmente de oficinas públicas y se remiten a transmitir esas noticias sin espíritu crítico; ahora, yo pienso que la labor fundamental del periodista es informar, aquí yo veo en EL PILÓN, en el diario de La Guajira, las noticias vienen opinadas, a veces, o sea no le dan margen al lector para hacerse su propia opinión, la gente considera que así es como más fácil, entonces se acusa anticipadamente al protagonista de la noticia, se le absuelve o se le condena, entonces no hay información, hay una tendencia a formar de una vez una opinión. 

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Pero, periodismo libre, independiente, crítico, desafortunadamente no se ve; escasamente en algunos programas contratados en la radio, los periodistas intentan manejar un espíritu crítico, cuestionador y de pronto hacen entrevistas a personas que tienen una opinión distinta a la oficial; a mí me entrevistan de vez en cuando algunos medios y puedo decir que nunca me han coartado la libertad de expresarme según mi pensamiento pero cuando es en prensa escrita no siempre escriben lo que yo dije, en la radio -claro- es imposible cambiar la expresión del entrevistado, entonces ahí sí reconozco que cuando me entrevistan yo puedo hablar y opinar con libertad; yo lo hago con respeto pero lo hago con la firmeza y la convicción de mi visión de las cosas, pero insisto en que falta mucho sentido crítico frente a una realidad que nos golpea duro. 

Y en el tema político, en general, los medios dominantes son voceros del establecimiento, de la institucionalidad y sin ningún sentido crítico difunden información que no se corresponde con la realidad. Ahora, los engrases son muy frecuentes sobre todo en la radio, claro quien financia la publicidad tiene derecho a que sus opiniones se respeten y se exalten. 

Por: Hamilton Fuentes