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La “Generala”: una candidatura altruista

Así inicia la candidatura de una digna mujer caleña de clase alta, marcada por el servicio social heredado de su madre altruista y de un padre amante de la convivencia y el deporte.

Fausto Cotes, columnista de EL PILÓN.

Fausto Cotes, columnista de EL PILÓN.

Por: Fausto

@el_pilon

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El Valle del Cauca se ha convertido en el epicentro de mujeres famosas no solo por su belleza sino por su educación y cultura política que cuando hay arraigo altruista, este se traduce en sentimiento social cuyo paso final se centra en servicio a las instituciones que permitan la entrada a la conciliación nacional en un país que como el nuestro, la prueba femenina en el poder podría frenar la sociedad de locura que vivimos cada día, y solo así, entrar en la sociedad de la sensatez y la cordura. 

Así inicia la candidatura de una digna mujer caleña de clase alta, marcada por el servicio social heredado de su madre altruista y de un padre amante de la convivencia y el deporte. Logró ser elegida representante a la Cámara y senadora con el aval del conservatismo absoluto y bajo la bandera del “Centro Democrático”, con el lema “mano dura, corazón grande”, obteniendo amplia votación. Antes, como politóloga y empresaria, dedicó su interés a la ciudadanía y como doctora en ciencias políticas se enfocó en la democracia bien entendida.

Cofundadora de movimientos democráticos, radical en sus ideas y convicciones, defensora de la fuerza pública, contraria al acuerdo de paz con las FARC-EP, y al liberalismo de obsesiones falsas. Bajo estas ideas anunció oficialmente su candidatura presidencial posicionándose como la primera opción de su partido y símbolo de un regreso de la derecha al país. 

Ha luchado contra la desigualdad social, buscando sociedades más justas, con derechos humanos garantizados e igualdad de oportunidades, en un camino hacia la prosperidad y no hacia la pobreza como pretenden los comunistas sin ideologías.

La mayor riqueza de esta mujer con carácter de “Generala” —apodo que refleja afecto y respeto por su firmeza— es el prestigio social alcanzado con ética de servicio, bajo una caridad humana sin compasión, pero con voluntad de servir.

Inspirada por el altruismo de su madre, creó instituciones como la Fundación Colombia Ganadera, orientada a familias del sector y víctimas del conflicto; trabajó en programas comunitarios con mujeres cabeza de hogar e indígenas.

Es la menor de tres hermanas; vivió una infancia en armonía, con educación que le permitió luchar por lo que llama “pobreza digna”. Su esposo, dirigente ganadero, refuerza su influencia en el sector agropecuario y la convierte en esperanza de la provincia de Escalona. Como el general Dangond, “La Generala” ya empezó a pitar por el ramal del Molino y llegará hasta Puerto López y más allá en busca de empaparse más de una tierra sacrificada por la desidia e indiferencia de algunos dirigentes sin honor, pero ella con sus aspiraciones y su logro final buscará para este pedazo olvidado de patria un futuro de esperanzas para una Colombia mejor.

Es vista, por sus enemigos políticos y para quienes no la conocen, como una figura política polarizadora, pero proyecta seguridad y ambición en su apuesta presidencial. La paradoja entre mano fuerte y altruismo, la resuelve con la presencia de un corazón grande.

La preocupación en buscar el bienestar de su patria la aprendió de un hogar cuyos padres manifestaban virtudes, valores y conductas en diversas formas, desde pequeños actos de amabilidad hasta las acciones más significativas dentro de lo sensible socialmente.

Cuando se hereda dignidad expresada en bonos de formación básica, es imposible fallar en la toma de decisiones correctas y bajo el estímulo de su formación ideológica, los que piensan como la mayoría en una patria grande, empezarán a andar los caminos al lado de sus ideas con más tranquilidad.

Sé que defenderá a su patria con ideas, actitudes y acciones cuando sea necesario.

Por: Fausto Cotes N.

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