ECONOMÍA

¿Subirá el precio del trago? Así impacta el nuevo impuesto a licores en Valledupar

El nuevo esquema pasará la tarifa general al 19 %, como parte de las medidas fiscales incluidas en el decreto de emergencia económica.

Entre las disposiciones adoptadas en el marco de la emergencia económica se encuentra el ajuste en la carga tributaria sobre los licores.

Entre las disposiciones adoptadas en el marco de la emergencia económica se encuentra el ajuste en la carga tributaria sobre los licores.

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La emergencia económica decretada por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha traído varias medidas fiscales que han generado toda clase de opiniones en los colombianos, que ya ‘metieron la mano al dril’ para analizar cómo las nuevas medidas cambiarán su bolsillo.

Además, el reciente aumento del 23 % en el salario mínimo legal, que ascendió hasta $1.750.905, además del auxilio de transporte en $249.095, aumentó la confusión generalizada en los colombianos, que erróneamente intuyeron un aumento del 23 % en todos los bienes y servicios.

Las medidas

Entre las disposiciones adoptadas en el marco de la emergencia económica se encuentra el ajuste en la carga tributaria sobre los licores. El nuevo esquema eleva el impuesto sobre el valor agregado (IVA) para estas bebidas del 5 % al 19 %, como parte de las medidas fiscales incluidas en el decreto de emergencia económica.

Además del IVA más alto, estos productos están gravados con el impuesto al consumo, que ya existía y mantiene una tarifa cercana al 30 %, con un componente adicional asociado al grado de alcohol, lo que eleva el costo final al consumidor. Por ejemplo, una botella de Old Parr litro que actualmente ronda los $210.000, podría registrar un incremento significativo en su precio final al público, dependiendo de la aplicación conjunta del IVA y el impuesto al consumo.

De acuerdo con Octavio Pico Malaver, presidente de Fenalco Cesar, el impacto del tema abordado merece consideración en una ciudad como Valledupar, donde el comercio de licores constituye una parte significativa de la dinámica económica, particularmente en épocas festivas.

“Estamos hablando de un producto de alta rotación en tiendas, bares, discotecas y supermercados. Cualquier variación en su precio incide directamente en el comportamiento del consumidor y en las ventas del comercio formal”, explicó.

Tipos de impuestos y bebidas afectadas

Con la nueva medida, bebidas como el ron, el whisky, el aguardiente, el vodka y otras de alto consumo en la región Caribe registrarían incrementos progresivos en su precio, de acuerdo con la reposición de inventarios y la entrada en vigencia del nuevo esquema tributario.

Pico Malaver señaló que “el consumidor vallenato es muy sensible al precio, y cuando percibe un aumento significativo, reduce el consumo o migra hacia opciones más económicas, lo que termina afectando a toda la cadena comercial”.

Riesgo de especulación

Uno de los principales riesgos que advierte el sector comercial es que el ajuste tributario sea utilizado como excusa para incrementos desmedidos en los precios finales, generando confusión y malestar entre los consumidores.

Para Pico Malaver este tipo de decisiones no sólo desvirtúan el verdadero impacto del impuesto, sino que terminan alimentando un fenómeno inflacionario innecesario. En ese sentido, alertó que: “Por lo general nosotros maximizamos todo eso y se nos vuelve dañino, inclusive dañino para el consumidor final, especialmente cuando se exagera el efecto real de un tributo”.

Las recomendaciones

En ese proceso de adaptación, Pico Malaver señaló que una de las claves está en generar economías de escala y alianzas que permitan reducir costos y absorber mejor los impactos tributarios, sin trasladarlos de manera desproporcionada al consumidor final.

“Una de esas formas de hacer es: compre por volumen. Oiga, sí, compre por volumen. No es lo mismo comprar de a botellita que voy vendiendo, a comprar una caja. Ah, eso es economía de escala. Alíese, asóciese para comprar por volumen. No es lo mismo que vaya yo y compre cinco botellas a que vayamos usted y yo y compremos una caja”.

Finalmente, el dirigente gremial subrayó que la competitividad no se limita al precio, sino a la capacidad de ofrecer valor agregado al cliente, incluso en escenarios de mayor carga impositiva, asumiendo el impuesto de forma transparente pero compensándolo con servicio, experiencia y diferenciación.

“Utilice esa oportunidad que es el cobro del impoconsumo, asúmalo en la factura, pero compénselo con servicio a fin de que el cliente no sienta que usted le está trasladando algo que es de usted mismo. Y entonces esas cosas se le vuelven ventajas competitivas. La competitividad no es otra cosa que la capacidad de generar ventajas para hacer que el cliente quiera hacer negocios conmigo”.

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