José de los Santos Reyes Campo es un acordeonista habitante de San Pablo, que es un corregimiento de María la Baja, Bolívar. Tiene 85 años de edad, el brío de una persona de menos edad, la tolerancia del que nada lo incomoda, del que nada quiere cambiar, y la capacidad mental para contar historias que ha vivido y las que ha creado soñando que es famoso.
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Su casa es una de las pocas cuyas paredes no son construidas con barro y madera; sin embargo, no hay otro elemento que la distinga de todas las levantadas, como la de él, en torno a una antigua pista de aterrizaje de avionetas fumigadoras. Todas comparten la pobreza absoluta de sus habitantes. La edificó con el dinero que le dieron como víctima de un desplazamiento forzado de las tierras que fueron de su padre, lo que ha sido usual en los Montes de María donde la violencia ha hecho carrera y cimentado su historia.











