Entró cantando ‘Sin ti’ llevado por el peso de la costumbre, quizás por ser la canción que más veces ha interpretado. Enseguida, cuando recobró el dominio del territorio, sintió un leve olor a flores moradas que todas las mañanas aparecen en las calles de El Paso, cambió el tono y empezó a cantar con mayor fuerza:
De corazón le canta Náfer
Este paseo a su patria chica,
Es para El Paso tierra bendita,
Mi santa tierra que me vio nacer.
Así inició ‘Mi patria chica’, canción emblemática que narra el amor descomunal que Náfer Santiago Duran Díaz le profesa a El Paso, ese bonito pueblo anclado en el Caribe, que lo recibió aquel lunes 26 de diciembre de 1932 a las 7:05 de la mañana, cuando Juana Francisca Díaz Villarreal con un impulso seco embistió a su matriz con una fuerza descomunal y dio a luz al último de sus hijos, quien nació con unos ojos atónitos y un olor a rey que se esparció por todo el pueblo. Ese olor solamente desapareció en febrero, con el olor a maicena que trajo el carnaval.











