Desde mi cocina
Por Silvia Betancourt Alliegro
Si mandando al exilio a todos los colombianos que caen en la desgracia de ser pillados delinquiendo, el territorio llegara al equilibrio emocional y material, pues oraríamos para que nos sigan enviando a esos ángeles con aureolas entre verde azuladas, que en naves estrambóticas llegan, cargan con el malvado o la malvada, y se lo llevan a padecer en sus infiernos asépticos, libres de gérmenes, de visitas conyugales y de áulicos.






