Este 21 de junio se llevará a cabo la segunda vuelta presidencial y no es una elección cualquiera. Es, sin duda, una de las más decisivas de las últimas décadas. Por un lado, con la elección de Iván Cepeda y sus propuestas de reformas progresistas, podríamos estar ad portas de un cambio de régimen institucional. Por otro lado, si gana Abelardo de la Espriella, representante de la derecha, estaríamos hablando de un gobierno que profundizaría el libre mercado y tomaría una decisión firme para enfrentar la delincuencia y los grupos armados.
Ahora, es entendible que en las elecciones presidenciales pensemos en soluciones generales para el país, pero mientras discutimos un modelo de nación, ¿qué le queda al departamento del Cesar? Departamentos como Antioquia y Atlántico han logrado avanzar en la solución de las problemáticas de sus territorios porque primero piensan en su región y luego en el país. El Cesar tiene muchas problemáticas, pero hoy queremos hablarles de tres que consideramos las más apremiantes: la seguridad, el empleo formal y el servicio de energía eléctrica.
Frente a la seguridad, si bien es cierto que en departamentos como Cauca, Chocó o Norte de Santander esta problemática es más visible, en el departamento del Cesar es innegable. La expansión de grupos armados ilegales se ha afianzado en municipios del centro y sur del Cesar, donde han generado zozobra mediante secuestros, atentados, ataques armados y decretos de paros armados. Todo esto sin una decisión o determinación del Estado para enfrentarlos y sacarlos del territorio. Si estos grupos siguen perpetuando su presencia en la región, el potencial de nuestro departamento no podrá ser maximizado.






