Varios años esperando este momento y finalmente arrancó el Mundial de Fútbol 2026, cuyas sedes son Canadá, Estados Unidos y México. La mejor noticia es que Colombia, que no siempre clasifica a esta importante cita deportiva, hace parte del Grupo K del certamen, junto con las selecciones de mayores de Portugal, República Democrática del Congo y Uzbekistán.
La inauguración del mundial, llevada a cabo en el Estadio Ciudad de México —que realmente es el Azteca de toda la vida y en el mismo en el que se han celebrado tres partidos inaugurales en copas del mundo—, debo ser honesto: esperaba mucho más. Los sketches no lucieron por su calidad, los vestidos no mostraron la belleza que destacamos del ballet folklórico de Amalia Hernández —el mismo que se presenta regularmente en el magnífico Palacio de Bellas Artes—, y el ambiente se veía mucho mejor en las tribunas que en la cancha donde se presentaban los artistas. Definitivamente Shakira brilló con luz propia y, como siempre, dejó en alto el nombre de Colombia; siempre será un orgullo nacional y nos seguirá “poniendo la piel de gallina” en cada acto.
¿Qué esperamos de Colombia?
En principio no mucho, no quiero ilusionarme para después aterrizar de barriga. Por mi salud mental, como hincha fiel y amante de este deporte, prefiero esperar y que la selección nos sorprenda. Aún recuerdo la Colombia del 2014, esa que quedó 5.ª en Brasil, la misma del recordado “gol de Yepes”. Igualarla no será fácil, ojalá veamos buenos pasajes y partidazos como los que le ganamos a Polonia, Japón y Uruguay.






