Por: Julio Oñate Martínez
El arte de la destilación se conoció en Europa desde comienzos del siglo XII y fue traído a América durante los años de la conquista. Desde entonces, quedó en manos de artesanos que rudimentariamente producen licores bajos en calidad y altos en contenido de alcohol haciendo presencia en todos los rincones del continente, ligado siempre a la vida del campo ya que es la caña de azúcar el producto básico para su elaboración, diferente a los producidos en forma industrial por personal especializado en grandes factorías.
Con el nombre de “chirrinche” (o chirrinchi) se conoce en nuestra comarca provinciana el ron que se destila en alambiques clandestinos, donde es utilizada la panela como materia prima porque en los trapiches que producen el jarabe o guarapo de caña durante la molienda nunca se instalan estos artefactos puesto que el licor que sale de ellos es ilegal y son severas las sanciones que se aplican a los infractores. Muy famoso a mediados del siglo anterior fue el alambique del padre Simón Serrano, allá en el Molino (Guajira) atropellado y perseguido por la chulavita Dio pie para que el gran Chico Bolaño hubiera compuesto el antológico merengue “El Padre Serrano”






