Por: Miguel Ángel Castilla Camargo
Somos la porquería que el carro del aseo no quiso recoger. Me imagino las miles de voces hablando de baja autoestima, complejidad humana, complejo de Edipo y Electra, personalidad bipolar, reingeniería del ser, amargura existencial, hiperventilación deficiente del Hipotálamo, de las neuronas atrofiadas, etc, etc,.
Bueno, mientras actualizan los Mandamientos y los 7 pecados capitales, la curiosidad de los hijos de Adán y Eva parece no tener límites. El hombre, piélago de infinitas perfecciones, al que Dios, después del suceso de Noé, prometió tratarlo con delicadeza, parece repetir la historia de Sodoma y Gomorra. La animalidad que exponemos, reafirma que somos seres imperfectos.






