Leonel Carvajal tiene 60 años de edad, es de Bucaramanga, pero lleva tanto en tiempo en Valledupar que perdió la cuenta de su estadía en una ciudad que se ha convertido en su segundo hogar. Sus condiciones económicas no le han permitido tener una bicicleta propia y por eso es uno de los 2.000 usuarios que registra el programa de bicicletas públicas de la Alcaldía Municipal.
Cada mañana, este bumangués se dirige a la estación más cercana de su vivienda, la ubicada en la Plaza Alfonzo López. Él se gana la vida como maestro de obras y el alternativo medio de transporte le ha facilitado el desarrollo de sus actividades diarias.
“El servicio de bicicletas públicas es lo mejor que han traído a Valledupar, uno puede movilizarse de manera fácil y rápida a cualquier punto de la ciudad, para hacer diligencias que generaban un hueco en el bolsillo y en las horas de mayor tráfico se vuelve casi imposible transportarse en servicio público, así que esta es una muy buena opción”, contó Carvajal, quien aseguró que además de economizar, contribuir al cuidado del medio ambiente, recibe un beneficio para su salud con la actividad física.











