Si diciembre fue época de balances, enero es el momento de las proyecciones. En parte, las llamadas “cabañuelas” de las que hablaban nuestros sabios abuelos. Con la observación de las cifras del Estado, gremios nacionales y regionales, y el apoyo de organismos expertos y la redacción de EL PILÓN, presentamos a nuestros lectores una aproximación sobre esas perspectivas, riesgos y retos, de lo que puede ser el comportamiento de la economía mundial y nacional este 2022.
El ejercicio de construir algunas proyecciones, en materia económica, no es nada sencillo. Es una labor de alta complejidad e incertidumbre por múltiples razones; en primer lugar, la misma dinámica de la economía, lo que se puede intuir o proyectar en un mes, en cosa de días o minutos puede cambiar.
Incluyen múltiples variables y factores: desde el clima, si hay sequía o si las lluvias aumentan, muy por encima de lo normal, hasta factores de carácter político y militar, entre muchos otros, pueden presentarse y alterar lo que se tenía previsto. Lo que se hace es una aproximación dentro de un margen de escenarios posibles y altos márgenes de error. Esa es la realidad.











