La fe, la esperanza y el amor fueron el principal motor para que cada uno de los cerca de ocho mil feligreses que se movilizaron desde Valledupar y cada uno de los otros 24 municipios del Cesar llegaran hasta Cartagena para recibir la bendición del papa Francisco, en la misa campal celebrada la tarde de ayer en Contecar.
Desde la entrada al sitio se sentía el fervor de quienes esperaron por más de 12 horas para escuchar el mensaje del Santo Padre, una de esas, fue Marina Rosa Calderón Murgas, una mujer de 32 años, que llegó desde el municipio de San Diego acompañada con cerca de 60 personas de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro con una petición especial: sanidad para Verónica, la mayor de sus tres hijos.











