Recién graduado como arquitecto (1971), inicié mi vida profesional en esta ciudad que desde mucho antes empecé a ver desde lo urbano y en febrero 15 de 1973, en compañía de otros arquitectos, fundamos la Sociedad Colombiana de Arquitectos del César.
Poco tiempo después la Coca-Cola vino a instalarse en la ciudad y entonces dimos la primera batalla como grupo. La perdimos y aún nos duele porque entendimos que los intereses particulares priman sobre los de la ciudadanía, quien fue la verdadera perdedora.
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