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Contaminación que ensordece a Valledupar

Es alta la contaminación auditiva que se presenta en Valledupar, sobretodo en la zona céntrica en donde sacan altoparlantes para promocionar las ventas, mientras tanto se hace un estudio para determinar en donde se presenta mayor ruido.

Contaminación que ensordece a Valledupar

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El Decreto Ley 2811, en sus artículos 3, 8, 33 y 75 establece el ruido como un aspecto a reglamentar y constituye las condiciones y requisitos necesarios para preservar y mantener la salud y tranquilidad de los habitantes, mediante el control de ruidos, originados en actividades industriales, comerciales, domésticas, deportivas, de esparcimiento, de vehículos de transporte, o de otras actividades análogas.
Sin embargo, esta norma que fue expedido a partir de la Ley 23 del 12 de diciembre de 1973, por la cual se conceden facultades extraordinarias al presidente de la República para expedir el Código de Recursos Naturales y de Protección al Medio, no está siendo tenida en cuenta por la comunidad y las autoridades del Cesar, debido a los altos decibeles que se siguen generando en diversos puntos del departamento, específicamente en las horas pico.
En Valledupar
En el Valle del Cacique Upar varias son las quejas que presenta la comunidad por el gran volumen producido por altoparlantes que son utilizados en zonas residenciales, generando intranquilidad en los ciudadanos, quienes dicen ensordecerse con los máximos decibeles utilizados por los usuarios de esta clase de equipos de sonido.
Un ejemplo claro de contaminación auditiva se puede observar cada fin de semana en las zonas periféricas de la ciudad, donde regularmente un grupo de jóvenes sacan a las calles picós, desde las horas de la tarde hasta el día siguiente, según algunos habitantes, con el fin de escuchar música, especialmente urbana, a gran escala auditiva, situación que impide el descanso de los residentes.
“Este es un problema que no es atendido con suficiente autoridad, porque los propietarios de estos aparatos, con tal de hacer sus negocios, no acatan las leyes”, indicó Karina López, habitante del barrio Divino Niño.
Los sonidos exagerados también parecen ser parte de la avenida Militar y de los barrios La Nevada, Villa Miriam, Primero de Mayo, Pescaíto, El Oasis, Mareigua, Prado, ente otros.
“La bulla es intolerable, hay vecinos que colocan esos parlantes toda la noche y no respetan a los otros habitantes”, expresó una residente de la urbanización Don Carmelo, ubicado a los alrededores de la invasión Tierra Prometida.
Cabe destacar que en las horas pico, en la capital del Cesar, el sonido de los pitos en sitios cercanos a glorietas, semáforos, colegios, hospitales, son desesperantes, tal como lo expresan los residentes de los barrios cercanos a las llamadas ‘zonas rosas’, que por cierto, están ubicadas a sitios de residencia.

Ruido sobre ruedas
Otras de las tantas problemáticas relacionadas con el incremento del ruido en Valledupar se refiere al sistema de sonidos incorporadas a cierta clase de vehículos, los que se ubican en sitios estratégicos, cercanos a discotecas, bares o estancos para impactar y demostrar la capacidad de éste, opacando o haciéndole competencia a los establecimientos comerciales.
“Hay carros que tienen unos equipos de sonidos que superan hasta los 3.500 vatios y que los colocan en frente de la casa de uno, y no hay quien les diga nada porque pueden llegar a ser personas peligrosas”, expresó Yelmar Hernández, residente del barrio Los Fundadores.
Y es que las motocicletas no se quedan atrás ante esta situación. Algunos de los propietarios de esta clase de vehículos, con el fin de llamar la atención en las vías, le quitan el mofle y los aceleran a gran velocidad generando un descomunal sonido.
Y como si fuera poco, unas motocicletas permiten que se les incorpore música. En esta parte del país ya se han visto algunas rondado por las principales arterias distrayendo a cualquiera y afectando sus oídos.
Sin embargo, conocida la problemática auditiva de esta parte del país, pocos son los estudios y la implementación de normas para lograr la disminución de la contaminación sonora en el ‘Valle’.
En mayo de 2000, en Valledupar, se inició una campaña interinstitucional en la que participó la Secretaría de Salud Departamental en coordinación con la Policía del Cesar, la seccional de la Federación Nacional de Comerciantes, Salud Municipal, Instituto de Tránsito, Planeación y Secretaría de Obras, con el fin de controlar el ruido y los gases de combustión vehicular.
Para el desarrollo de la jornada, que tenía como objetivo concientizar a la comunidad en general y especialmente a los conductores sobre los efectos nocivos para la audición y el medio ambiente de estos factores, recibieron capacitación 40 jóvenes.
La campaña se llevó a cabo durante lo que faltaba del año 2000 y se dividió en tres fases: la primera de tipo informativo y educativo que se efectuó ese mismo mes; la segunda era un proceso de reconversiones a los infractores, que se realizó durante el mes de junio y la tercera comprendió sanciones a quienes violaron las normas.
No obstante, la comunidad argumentó que, aunque fue una estrategia con una finalidad beneficiaria para la comunidad, no se registró la implementación de comparendos, o si los hubo, no fueron acatados.

La calle del Cesar
Insoportable, así catalogan los propios y turistas los ruidos que se generan en la Calle del Cesar de Valledupar, donde está ubicado gran parte del comercio de esta ciudad. En la carrera 7 entre calles 16 y 19, el nivel de decibeles supera los establecidos por la autoridad ambiental.
En este sitio se pueden observar personas con micrófonos y parlantes ofreciendo los productos de los establecimientos comerciales, videos, música y rifas, además de las confusas invitaciones de los vendedores ambulantes para que la comunidad compre su mercancía.

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