El ‘gota a gota’ o cobradiario es una práctica irregular que, pese a estar ligada a otros delitos, ha entrado en los barrios más populares donde no llegan los bancos. En el barrio Chiriquí, de Valledupar, los gota a gota son la única alternativa financiera y, a la vez, el mayor dolor de cabeza de los habitantes.
Para el pago de los servicios públicos, alimentación, estudios y el sostenimiento de algún negocio, decenas de personas acuden a los prestamistas a sabiendas que ponen en riesgo sus vidas si no pagan a tiempo.
El recaudo es a ‘sangre y fuego’, sin garantías legales y con un interés que oscila entre el 10 al 20% mensual, el cual supera la tasa de usura legal. Un motivo por el que a veces los ciudadanos se ven asfixiados para pagar el crédito y tienen que soportar la violencia que ejercen para el cumplimiento del mismo.











