“El miedo a habitar, a caminar, a invertir se apodera del centro histórico”. Esta frase es del abogado y microempresario, Carlos César Silva, que junto a su hermano Guillermo Luis mantienen uno de los negocios más reconocidos, visitados y que brinda aportes a la cultura en el sector fundacional de Valledupar, Tlön.
Aunque tiene todo para generar dividendos, aportar cultura y deslumbrar a cualquier foráneo o propio, el centro histórico de Valledupar está plagado que construcciones obsoletas, contaminación visual y ambiental e inseguridad.
Antes de 2014 se hablaba de la falta de inversión por la ausencia del Plan Especial de Manejo y Protección de Valledupar (Pemp), firmado en noviembre de ese año por la entonces ministra de Cultura, que posteriormente lo convirtió en Ley de la República. De esa manera, seguido aparecía la fase de implementación por parte de la entidad territorial o nacional competente (en este caso la Alcaldía de Valledupar), pero solo hasta 2016 se generó el primer proyecto encaminado a la recuperación de las ocho manzanas fundacionales y las 20 incluidas en área de influencia del sector.











