Quizá, si el gerente del Hospital Rosario Pumarejo de López, Armando Almeira Quiroz, hubiese tenido con mayor anterioridad la oportunidad de dar a conocer al Invima (Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos) y a la Secretaría Salud Departamental irregularidades en el medicamento Survanta, utilizado en la Clínica Laura Daniela de Valledupar, las vidas de 16 recién nacidos, que hoy están muertos, podían haber tenido un futuro distinto.
Una pediatra del Rosario Pumarejo encontró en el surfactante (medicamento) pulmonar características físicas adulteradas, entre ellas la viscosidad y el color. Es de decir, el empaque estaba adulterado y por ende, la fórmula química no tendría el efecto esperado en los pacientes.
Almeira Quiroz no fue el único que se percató de la anomalía ese 25 de noviembre de 2016. Diez días antes, el 15 de noviembre, Nubia Dalila Pachón Orozco, funcionaria de Juritech & Co Ltda, empresa asesora externa en la seguridad del Departamento de Global Protection Products GPP de Abbvie Laboratories inc., con sede en Chicago, Estados Unidos, presentó una queja o denuncia ante la Secretaría de Salud Departamental en relación con la compra y posterior distribución o dispensación del producto denominado Synagis Palivizymab 50 mg, de propiedad de Abbvie Laboratories, fármaco que ayuda a la maduración de los pulmones de neonatos y niños con pocos meses de vida, al igual que para evitar una enfermedad grave del aparato respiratorio inferior (pulmón).











