Pasada la época de la bonanza marimbera quedó en la retina de muchos provincianos el recuerdo de anécdotas de personajes que participaron activamente o no en el proceso de transformación de capitales con el producido o comercialización de la hierba prohibida, del contrabando de café o de productos como el wiski y el Marlboro traídos desde Venezuela o de alguna de las islas ubicadas en el Caribe y que se enfrentan con La Guajira.
En el trasegar de la historia política de Colombia en los caminos carreteables y carreteras de La Guajira, durante años han salido pandillas de pistoleros cuyo oficio para subsistir es atracar, lo hacen con el funesto objetivo de apropiarse de las pertenencias de las víctimas, por lo general turistas que atraídos por lo exótico y diversidad de paisajes que hay en esa bella región visitan su territorio.
La policía tenía conocimiento de asaltantes armados quienes mantenían azotada a transeúntes que se movilizaban en el trayecto entre Caraipia y Maicao. No había comerciante que viajara hacia la comercial o viniera de ella que no fuera robado por la ya afamada banda de pistoleros.











