14 junio, 2019

Excombatientes hablaron de sus verdades sobre el conflicto

Durante el evento, los desmovilizados narraron los hechos que impactaron al departamento del Cesar, entre ellos el secuestro y el asesinato de ‘La Cacica’ en el 2001. Ahora buscan lograr el perdón a través de la verdad y la reparación.

Como si la sociedad y los medios los hubieran citado a una audiencia pública en busca de la verdad, se sentaron ayer en la mañana exprotagonistas del conflicto armado, aquellos que usaron armas y quienes estuvieron lejos de tenerlas en sus manos.

En la mesa estuvieron Óscar José Ospino, exjefe paramilitar; Abelardo Caicedo, excabecilla de las Farc; Leonor Zalabata, lideresa del pueblo arhuaco; Hernán Araújo, gerente del fondo ganadero del Cesar; Darío Echeverry, secretario de la Comisión de Conciliación nacional; y Martha Forero, líder campesina.

En el evento organizado en Valledupar por Colombia 2020, se contaron relatos que las negociación permitieron que salieran a la luz.

¿POR QUÉ LLEGAN LOS PARAMILITARES AL CESAR?

Óscar José Ospino, exjefe paramilitar, tuvo bajo su mando a 400 hombres en el en el sur del Magdalena y Cesar y actualmente está en una serie de audiencias ante el Tribunal Superior de Bucaramanga.

A su lado, en la mesa de panelistas, se sentó Abelardo Caicedo, exjefe del bloque Caribe de las Farc y miembro del nuevo partido político. Más allá de las diferencias, ambos reconocieron la posibilidad de sentarse a dialogar luego de un conflicto que dejó alrededor de 396.813 víctimas solo en el Cesar. Fueron los protagonistas con armas del conflicto y conocen por qué el Cesar es uno de los departamentos que más sufrió la presencia de grupos armados.

El evento denominado ‘Hablemos de Verdad’ fue organizado por Colombia 2020, en el Hotel Sonesta de Valledupar. Foto: Sergio Mcgreen

Contando la historia, Ospino pidió conocer el contexto de entonces para entender la dureza del conflicto. “Estaban las Farc con el Bloque Caribe, el Frente 41 en la serranía del Perijá, frente 19, frente 59, frente 35 y 37 hacia Bolívar y Sucre. Y también estaba el Eln, con el frente Camilo Torres y frente José Manuel Martínez en la serranía del Perijá, frente Luciano Ariza en La Guajira y Seis de Diciembre en la Sierra Nevada. Esa era la realidad y el contexto de la época. Una región copada por la guerrilla”, empieza relatando Ospino sobre el poder de la insurgencia en el territorio en las décadas de los 70’s y 80’s.

Bajo ese poder, las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc, encuentran diversos sectores de la sociedad perjudicados por las políticas de las guerrillas. “Cuando las Auc llegan a la zona, llegaron invitados, fue un grito de auxilio y encontramos los insumos para crecer. No fue difícil crecer porque había grupos de autodefensas sectorizados que prestaban seguridad. Eso facilitó expandirnos más rápido y encontramos quién nos financiara, porque la guerra no se hace con empanadas. La guerra es con plata, cuesta mucho”, relató durante su versión Ospina, quien se unió al Bloque Norte y fue cercano de alias ‘Jorge 40’.

Durante las indagaciones de la Ley de Justicia y Paz, y en las audiencias de los paramilitares desmovilizados, se han establecido algunas fuentes de financiación de las autodefensas durante su crecimiento.

Ospina aseguró que la financiación fue de diferentes fuentes. “Todo el mundo nos financió. Los ganaderos pagaban, el comercio pagaba. Las autodefensas tenían unas políticas muy claras de lucha antisubversiva y de control social, y dentro de esas políticas alguien tenía que financiar, de manera obligatoria o voluntaria, de la economía que había en la región de eso nos sosteníamos”, dijo.

“LOS GANADEROS ESTABAN EN EL CENTRO”

En cabeza de los ganaderos, el gerente del fondo ganadero del Cesar, Hernán Araújo, aprovechó para contar cómo la victimización de las guerrillas los condicionó a tomar partido. En ese proceso, dijo, los grupos subversivos empezaron brindando seguridad hasta un punto donde las exigencias se desbocaron. “Entonces el ganadero buscaba seguridad y en medio de su seguridad llegó a esa circunstancia no deseable, es donde aparecen los paramilitares. No es que el ganadero contribuyó”, aseveró Hernán Araujo Castro, quien defendió al gremio ganadero.

Además de los empresarios del campo, durante los testimonios de Justicia y Paz se ha señalado el apoyo de algunos militares a las autodefensas. Óscar Ospino como exjefe paramilitar aseguró que apoyo sí hubo, pero no estructural. “Sería injusto señalar a una institución como el Ejército, una de las instituciones de mayor credibilidad en el país. Si bien es cierto que hubo funcionarios que hicieron alianzas macabras, no es todo el Ejército como tal. El Ejército como institución no tuvo un apoyo significativo. Algunos miembros sí”, sostuvo.

A lo último del encuentro hubo espacio para la fotografía, entre los participantes de la mesa. Foto: Sergio Mcgreen

¿CULPA DE LAS FARC?

Una de las razones sociales señaladas por los ganaderos es que los paramilitares aparecen como respuesta a las extorsiones y accionar violento de las guerrillas. Abelardo Caicedo, miembro del partido Farc, acusa a la desinformación como la culpable de la radicalización de la guerra en contra de los ganaderos .

“Nosotros también teníamos mala información. Las fincas no se le dinamitaban a todo mundo. Se hacía en contra de personas que se consideraban brindaban apoyo a los paramilitares, entonces buscábamos bloquear sus bienes económicos. Esa es la dinámica de la confrontación pero que resultan cosas demasiado desagradables, incluso hubo discusión interna al interior de las Farc sobre si era una política buena o mala, se consideró que era mala y se buscó disminuirla”, relató Caicedo.

¿REMORDIMIENTO DURANTE LA GUERRA?

Luego de las negociaciones las partes del conflicto han mostrado arrepentimiento por las tragedias del conflicto. No obstante, surgió la duda sobre si durante el conflicto y sus atrocidades hubo remordimiento o deseo de replantear los métodos.

“Las tragedias son un tema difícil para nosotros, es una vergüenza, no hay justificación. Desafortunadamente de todos los conflictos los más afectados es la población civil”, explicó Óscar Ospino como desmovilizado de las Auc.

En ese sentido, Abelardo Caicedo aseguró que sintió dolor más de una vez. “Para mí el hecho de Bojayá fue demasiado triste, que en medio de un combate contra fuerza del paramilitarismo cayeran civiles que pretendíamos defender. En ese momento me compadecí bastante. De igual manera sufrí bastante con el ataque al Billar, murieron muchos soldados. Cuando uno veía quiénes iban a reclamar los cuerpos y se les veía la humildad a las madres. Eso fue muy dramático, eso lo conmovía demasiado”, complementó Caicedo.

¿POR QUÉ RETIENEN A ‘LA CACICA’?

El 30 de septiembre de 2001, la noticia de la muerte de Consuelo Araujonoguera, conocida como ‘La Cacica’, estremeció a la sociedad vallenata y al país.

Aberlardo Caicedo, exjefe guerrillero de las Farc. Foto: Sergio Mcgreen

Por eso, una de las preguntas del público dirigida hacia Abelardo Caicedo estuvo direccionada en buscar la verdad de la historia. Aunque Caicedo explicó que no estuvo presente en aquel trágico retén de la vía que conduce de Patillal a Valledupar, conoce la historia por los miembros de las Farc que hicieron presencia.

“Yo quisiera aclarar eso. Lo que sucedió allí fue una acción fortuita. Algo que no estaba planificado. Lo que se planificó en ese momento fue la presencia de un comando nuestro en la carretera entre Patillal y Valledupar para que se dieran cuenta que nosotros estábamos presente y provocar el movimiento de los paramilitares que estaban por Badillo”, empieza su relato.

Siguiendo con la versión de Caicedo, el comando estaba vestido igual que el Ejército, no había ninguna mujer. Cualquiera podía pasar desapercibido y pensar que era el Ejército. “Lo que comentan los compañeros que estuvieron en el retén es que la doctora Consuelo Araujonoguera al creer que ellos eran el Ejército se bajó a decir quién era ella, que le dieran paso”, dijo.

Nunca hubo una orden de retenerla, asegura, por eso, lo que hicieron los combatientes no fue autorizado. “La capturan y se la llevan hasta Guatapurí. Allí se quedan. Como no estaba planificado ellos no tenían la noción del error que estaban haciendo. Cuando se dieron cuenta ya estaba el Ejército, helicópteros desembarcando y todo terminó cuando ella murió”, sentencia Abelardo Caicedo.

Pero el testimonio del miembro del partido de las Farc no termina allí. Con el fin de sustentar su argumento que nunca hubo una orden del orden mayor de asesinar a ‘La Cacica’, narró el apoyo que recibieron de la Araujonoguera durante la formación de la Unión Patriótica en el Cesar.

El conocer la versión de los protagonistas del conflicto es una de las principales razones para seguir apostándole al diálogo, además de la oportunidad de pedir perdón, como planean hacer los miembros de las Farc con la familia de ‘La Cacica’.

Por: DEIVIS CARO DAZA / EL PILÓN
defancaro1392@gmail.com