Cuando uno escucha sus sermones o habla con él, siente que se renueva la fe en Dios, y en su tímida sonrisa se aprende que en la humildad está la grandeza. Es grande el padre José Clavijo, así lo percibimos los que lo tratamos y él ni se da cuenta de la dimensión de su fuerza moral que contagia y que es asidero para los jóvenes que también han tomado el camino del amor y servicio a Cristo. Es el rector del Seminario Juan Pablo II y fue allí, en el más bello rincón de Valledupar, circundado por la naturaleza fresca, e impregnado de serenidad y alegría cuando tuvimos una corta conversación con él:
El Pilón: Padre, ¿se siente mejor en la vida pastoral o en la académica?
Padre José Clavijo: Me gustan las dos. Antes de ser sacerdote fui educador,de hecho, cuando el obispo José AgustínValbuena me propuso que trabajara en el Seminario yo fui a estudiar a Roma Ciencias de la Educación, con énfasis en la educación cristiana de los jóvenes, esa es mi especialidad en este momento.






