De la gestión de la vallenata, la exministra María Consuelo Araújo, junto con su equipo de trabajo, dependen millones de personas al día que se desplazan en el transporte público de la inmensa Bogotá, una ciudad que habitan ciudadanos de toda Colombia y no pocos extranjeros.
Está al frente de Transmilenio, que mueve los largos buses rojos de carril exclusivo y los buses del Sitp, sistema integrado que se desplaza por las calles y barrios próximos y lejanos; ahora, también opera el recién inaugurado Transmicable, cable aéreo que transporta en el sur de la metrópoli.
Un cargo de alta complejidad, estrés, decisiones difíciles, gran responsabilidad, expuesto a la permanente opinión y evaluación ciudadana. La sola renovación del parque de los buses rojos el año pasado representó una inversión de varios billones de pesos.











