¿Qué aprendió de cada cantante con los que ha hecho pareja musical?
En cada proceso uno aprende muchas cosas. Mi primera etapa fue con Los Corraleros de Majagual, donde aprendí muchísimo; con Diomedes Dionisio entro a una parte más competitiva, porque eso si era vallenato puro y empecé a grabar álbumes. Luego paso con Ernesto Mendoza, Rafael Santos, Jorge Mario Peña, El Mono Zabaleta; en cada proceso he avanzado bastante.
¿Se puede decir que su carrera fue en ascenso cuando estuvo con Silvestre Dangond y Martín Elías Díaz?
Creo que todo cantante con quien compartí aportó a mi carrera artística porque para que Martín y Silvestre estuvieran pendiente de lo que hacía tenían que haber escuchado lo que hice antes. Cuando llego con Martín no fue fácil porque era desconocido en el ámbito musical; empezamos a hacer el respectivo proceso y al cuarto año es cuando “revienta la cosa”, cuando hizo ‘El terremoto’. Con Silvestre se madura mi carrera. Cuando logro grabar con Diomedes se catapulta más la carrera. Desde ahí he dado pasos muy serios; la gente ha estado contenta, aunque no falta el que no gusta de uno, pero eso es normal en cualquier oficio.
¿Cómo fue Martín Elías como líder de un grupo musical?
Él confiaba mucho en lo que yo hacía, por lo que no se estresaba. Él dejaba que yo trabajara, diciéndome: “Eso está bien, yo voy es a cantar”. Él y yo casi siempre teníamos los mismos gustos musicales; escogíamos las canciones y en los arreglos era poco lo que me sugería.











