‘Restos orgánicos de un mundo anterior’ es una novela sobre la nostalgia. Sus protagonistas son recuerdos que vuelven con una brisa fresca del mar y sus diálogos son piezas intrigantes que hacen honor al arte del cuento. Paul Brito narra en tercera persona la historia de su familia, describe sin alterarse sus alegrías y sus desdichas más íntimas. Deja que el balón ruede con libertad por el campo de su memoria, pero hace los cambios de frente y los pases al vacío cuando resulta necesario. Maneja su desahogo con sagacidad, usa diversas herramientas literarias para romper el silencio y comprimir el pasado.
¿Cómo te nació la idea de convertir tu historia familiar en una novela?
El germen fue un cuento que está en mi primer libro ‘Los intrusos’. A diferencia de los otros, en él me propuse contar un suceso de mi pasado sin distorsionarlo ni enriquecerlo con la ficción, que se defendiera solo con sus propios elementos reales. Confiaba, además, en que engarzados en un libro transmitirían con más fuerza algunas verdades íntimas.











