Imelda Daza Cotes, una sobreviviente al genocidio cometido al partido político Unión Patriótica, UP, fue una de las personas entrevistadas para la investigación ‘Memoria del olvido: historia de caso del periodista Guzmán Quintero Torres, Valledupar, septiembre de 1999’. Del instrumento citado, extractamos apartes del diálogo con la exconcejal de Valledupar por la pertinencia de sus aportes en perspectiva sociológica.
¿Puede considerarse la música vallenata un dispositivo violento de dominación política y de contrarrevolución cultural?
(…) Yo no creo que sea así porque no es la música la que incide y promueve la violencia. No. La violencia incide sobre la expresión musical; el fenómeno yo diría que es al contrario y en la medida en que actividades como el tráfico de marihuana, el contrabando, el paramilitarismo o el narcotráfico son expresiones manifiestas en esta sociedad, son actividades importantes, pues, los artistas terminan cantándole a eso, pero no son ellos los generadores de la violencia, ayudan desde luego a legitimar muchas cosas, cuando se le canta a (Miguel Agustín) ‘Lucky’ Cotes, pues la gente del común y muchísima gente que no sabe quién es el personaje puede terminar cantando el verso inocentemente sin saber que están elogiando a una persona que se ocupó en una actividad ilícita.
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