9 septiembre, 2020

Entre la necesidad, el miedo y la indisciplina pasan los días en La Nevada

La Nevada, epicentro de acontecimientos, buenos y malos, esta vez en la mira de los entes sanitarios por la falta de disciplina por parte de sus habitantes, quienes en actos temerarios salen a las calles desprotegidos, poniendo en riesgo su salud, la de sus familiares y amigos.

Imágenes como la de este motociclista, que no lleva tapabocas y tampoco casco, se repiten una y otra vez, a toda hora en el barrio La Nevada.

FOTO/JOAQUÍN RAMÍREZ.

La Nevada, uno de los sectores más populares de Valledupar, con un ritmo de vida acelerado, y considerado un ‘pueblo pequeño’ dentro de la capital. Pero con ese empuje económico que le dan sus habitantes también llega la inconsciencia, fácil de observar en distintos horarios y calles.

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Las jornadas laborales empiezan desde muy tempranas horas, casi a la par con las zonas comerciales más importantes de la ciudad, tales como el Mercado Público, Mercabastos y La  Galería.

Comienza a salir el sol, y con él los primeros labriegos ya están en las calles disfrutando de un tinto antes de tomar el transporte, pero mientras llega la hora de la partida las personas se aglomeran y comienzan a dialogar entre ellos, algunos sin protección, otros con el tapabocas en el cuello y los más prudentes respetando el distanciamiento y usando los elementos sanitarios.

Las horas avanzan, los mercaditos comienzan a recibir al público y las escenas se repiten una y otra vez: no hay distanciamiento, no hay protección, quienes van a contar un chiste o una vivencia del día anterior se quitan el tapabocas y se acercan más de lo permitido a la otra persona.

Los vehículos cargados con alimento llegan uno tras otro a los puntos comerciales y allí nace una nueva aglomeración, esta vez de los denominados ‘coteros’, quienes se acercan a los camiones para descargar los pesados sacos que en su interior contienen frutas, verduras y otros productos.

En los ‘mercaditos’ cada empleado va tomando su lugar: el encargado de limpiar las frutas, el que tiene como tarea preparar las carnes, quien hace el aseo, quien descorteza cebollín, cada persona tiene una tarea delegada antes que la multitud se acerque para proveerse de los productos de la canasta familiar.

Una persona que usa el barbijo en el cuello y se acerca a otra sin protección, acciones como estas ponen en riesgo la salud y la vida misma. FOTO/JOAQUÍN RAMÍREZ.

ZONA DE AFLUENCIA

Aunque el barrio La Nevada tiene mucho para ofrecer en materia comercial, quienes principalmente jalonan la economía son los negocios dedicados a la venta de productos para la canasta familiar, que en su mayoría están ubicados desde la calle 44 hasta la 47.

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En esa ‘guerra’ comercial al parecer poco interesa que Valledupar atraviese una de las peores crisis sanitaria de la historia, y quienes no se atreven a salir o no lo hacen con frecuencia ven con preocupación el desinterés de los habitantes.

En las calles de este populoso sector, Dayana Jiménez todos los días, desde muy temprano, se dedica a la venta de café, y como persona que está constantemente expuesta siente miedo, pero señala que si no trabaja no come.

Es difícil salir a trabajar así, rodeándonos de gente que no siente miedo a la muerte y salen sin tapabocas, le hablan de cerca  a la otra persona, la manosean, la abrazan y no pasa nada”, comentó la mujer.

Y así como Dayana Jiménez, son muchas las madres cabezas de hogar que preferirían quedarse en sus casas cuidando de sus familiares, pero no pueden hacerlo porque la desigualdad, el olvido estatal, y otros factores no les permiten darse el lujo de no salir a trabajar.

En la esquina de la calle 6 con carrera 45, antes de salir el sol, Jackeline Martínez comienza a expender los alimentos que prepara, como frituras, variedad de arroz, entre otros, y aunque las cosas por el momento no funcionan bien económicamente, esta mujer debe sacar adelante a sus tres hijos, pero el temor de un contagio es latente.

Yo aquí trato de guardar en lo posible todas las medidas, cuando la gente viene a comprar les echo alcohol, les doy servilletas para que se limpien y así. La verdad sí me da miedo porque nosotros estamos agarrando billetes y vaya uno a saber si esa persona tiene el coronavirus, pero debemos trabajar, de lo contrario nadie nos dará de comer”, expresó la comerciante.

Algunas personas jugando con la salud toman la pandemia entre risas. FOTO/JOAQUÍN RAMÍREZ

¿Y LA PROTECCIÓN?

La hora del almuerzo se asoma, las personas comienzan a salir en masa, nuevamente desprotegidos, y la cantidad de faltas a la higiene y a la salud se enseñorea sobre las calles del barrio. Y es que la cantidad de transeúntes que no sienten el más mínimo temor por su propia vida en este sector e la ciudad va en aumento.

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El diario EL PILÓN realizó un recorrido por el sector y solo en la calle principal contabilizó una cifra que da cuenta de la situación. Fueron contabilizadas 500 personas, de las cuales 290 sí cumplían con los protocolos biosanitarios, mientras 310 no usaban el tapabocas y 40 lo llevaban en el cuello. 

Este barrio ubicado al noroccidente de la ciudad es uno de los cinco puntos donde se implementará la iniciativa de la ‘patrulla anticovid-19’ para evitar la proliferación del virus.

La Nevada, epicentro de acontecimientos, buenos y malos, esta vez en la mira de los entes sanitarios por la falta de disciplina por parte de sus habitantes, quienes en actos temerarios salen a las calles desprotegidos, poniendo en riesgo su salud, la de sus familiares y amigos.

POR: ROBERT CADAVID / EL PILÓN