OPINIÓN

Encuentro de Ingenieros Agrónomos Costa Atlántica en Valledupar: buscando un norte

Oliver Wendell, médico y poeta, dijo en una ocasión: “Cuando la mente del hombre se abre a una nueva idea, nunca vuelve a una dimensión anterior”. 

Encuentro de Ingenieros Agrónomos Costa Atlántica en Valledupar: buscando un norte

Encuentro de Ingenieros Agrónomos Costa Atlántica en Valledupar: buscando un norte

Por: Ciro

@el_pilon

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Oliver Wendell, médico y poeta, dijo en una ocasión: “Cuando la mente del hombre se abre a una nueva idea, nunca vuelve a una dimensión anterior”.  Los principios sobre los cuales estamos discutiendo, quizás nos exijan abrirnos a nuevas ideas, si decidimos aceptarlas y aplicarlas a nuestras pretensiones de transformar el modelo productivo de la costa Atlántica, sentiremos las marcas dejadas por la apertura de nuestra mente y nunca más volveremos a ser lo que habíamos hecho antes como profesionales del agro.

El problema del sector agropecuario en la costa Atlántica inicia cuando su manejo dirigido desde una estructura violenta previamente concebida como lo fue la “revolución verde” que se implementó desde los años 50 del siglo pasado (20) cuando se inició la siembra del algodonero,  con la creación del Instituto de Fomento Algodonero (IFA), que impuso nuevas prácticas agrícolas nada amigables con el medio ambiente, entre esas arados de discos que  dañaron los suelos al invertirles su perfil,  así mismo, utilizaron agroquímicos nocivos al suelo y a los seres vivos en general.  Consecuencias que se pueden apreciar en la compactación de los suelos, al perderse la capacidad de absorción del agua.  También es notoria la erosión de los suelos, teniendo hoy, según la CAR del Cesar, 500.000 hectáreas de tierra en vías de desertificación y  en mención del Departamento del Cesar, otrora Departamento piloto de Colombia, slogan utilizado en su creación en el año 1967, que alcanzó a sembrar más de 100.000 hectáreas del oro blanco, hoy sufre esas nefastas consecuencias por no implementarse políticas de Estado para realizar reconversión de cultivos que permitieran la redención del sector.   A lo anterior se suma la salvaje apertura económica del año 1991 que luego con los Tratados de Libre Comercio (TLC) impactaron de manera negativa la balanza comercial de los productos agropecuarios, con el aumento de las importaciones frente a las exportaciones como es el caso del arroz.

Las lágrimas están derramadas, no podemos llover sobre lo mojado, solo queda regresar donde empezamos, transformándonos, desaprendiendo lo aprendido para innovar, aprovechando nuestras ventajas comparativas, fortaleciéndonos con cultivos amigables con el medio ambiente teniendo en cuenta la cadena de valor para producir, procesar y comercializar a países consumidores que no los producen, y la Costa Atlántica por estar cerca de la línea ecuatorial, tiene el privilegio de cultivarlos.

Bienvenidos a la innovación y al fortalecimiento gremial.

Por: Ciro Castro Castro.

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