8 julio, 2019

Emprendimientos a base de yogurt que mantienen familias

En el Cesar la cuenca lechera es de más de un millón de litros de leche y en Valledupar muchas son las familias que le han dado valor agregado a este alimento produciendo yogurt, queso madurado, entre otros.

El sector ganadero es uno de los más importantes en el Cesar, tiene una cuenca lechera de más de un millón de litros diarios y es esa la materia prima que pequeños emprendedoras han tomado para darle vida a sus ideas de negocio que poco a poco han ido perfeccionado y hoy viven de ellas.

Alexis Lagos es una de ellas, hace 15 años inició con la microempresa Dicfres, en donde produce yogurt, arequipe, suero y queso madurado que vende en supermercados en Valledupar, Bogotá, Ciénaga y Bucaramanga.

“Esta es una empresa familiar que iniciamos en el 2004 por necesidad, porque mi esposo se quedó sin empleo, entonces él había hecho unos cursos con la Universidad Nacional y lo impulsé e iniciamos, la verdad es que nos ha ido bien”, dijo Lagos. Elaboran yogurt de melocotón, fresa, arequipe con pasas, mora, guanábana, natural y griego, además del queso madurado que ha sido un éxito.

La Cámara de Comercio trajo un experto de Suiza que mejoró sus productos, entre esos el queso madurado con el que ha incrementado sus ingresos.

Hoy los productos que elabora se venden en el supermercado Mi Futuro en Valledupar, varios distribuidores lo llevan a tiendas, además de clientes en Bogotá, Ciénaga y Bucaramanga.

Para su emprendimiento, adquiere la leche a un pequeño ganadero de las afueras de la ciudad, quien a diario le saca la materia prima con la que ella y su familia elaboran 40 litros de yogurt, y los demás derivados.

Pero Lagos no es la única que le dio valor agregado a la leche que se produce en Valledupar y el Cesar, Ruby Jaramillo es otra emprendedora; ella junto a su novio le dieron vida hace 6 meses al emprendimiento Brunette Artesanal, una microempresa en la que producen yogurt artesanal a base de frutas en almíbar, con galleta, línea saludable con granola, entre otros.

Sin ninguna experiencia en el campo de los alimentos, toda vez que ella trabaja en el área administrativa de una empresa minera y él es músico, empezaron con prueba-error y hoy avanzan hacia la consolidación de su negocio.

“Esta idea surge de la necesidad de mi novio y yo de emprender, teníamos la inquietud y empezamos hacer pruebas, dos personas nos instruyeron y fueron la base para ir mejorando la receta y hemos tenido mucha aceptación, porque manejamos un producto diferente y muy original. Hemos ido perfeccionado, empezamos con cuatro sabores que fueron fresa, piña, mora y durazno, hoy en día manejamos 11 sabores, la línea de gallete que se llama Antojo y la línea saludable que lo manejamos con kiwi, banano y fresa”, afirmó Jaramillo.

Las redes sociales han sido fundamentales para promocionar su emprendimiento y es a través de ellas que han logrado sus mayores clientes, quienes van hasta su casa a adquirir el producto.

“La verdad nos sorprendemos de la bendición que hemos tenido, porque ha habido mucha aceptación, estamos vendiendo a empresas grandes para refrigerios para sus empleados, hemos trabajado con la Alcaldía en muchos eventos”, dijo.

La materia prima que utilizan para la elaboración de sus productos son adquiridos a productores de la zona, dándole la oportunidad a estos de vender.