15 febrero, 2021

Embalse Los Besotes, 50 años en busca de la factibilidad

Luego de medio siglo y decena de estudios y obstáculos, la idea de construir el Embalse Multipropósito Los Besotes toma fuerza, esta vez, porque ENTerritorio avanza en la contratación para adelantar los estudios de prefactibilidad, factibilidad y estudios de diseños detallados. Un avance.

Mapa del proyecto.

FOTO/CORTESÍA.

El primer documento que habla de la necesidad de construir un embalse en el río Guatapurí data de hace 50 años. Las entidades que inicialmente promovieron su construcción ya desaparecieron, sin embargo, el embalse no se hizo realidad.

Lee también: Embalse Los Besostes, un proyecto de papel

Luego de medio siglo y decena de estudios y obstáculos, la idea de construir  el Embalse Multipropósito Los Besotes toma fuerza, esta vez, porque ENTerritorio avanza en la contratación  para adelantar las etapas de prefactibilidad, factibilidad y estudios de diseños detallados. Un avance.

El 2020 fue un año clave para este proyecto. El 4 de agosto de 2020, el Departamento Nacional de Planeación y ENTerritorio suscribieron un contrato interadministrativo que tenía como objeto  realizar el perfilamiento del proyecto denominado Embalse Multipropósito Los Besotes. Pasado cuatro meses, las mismas entidades suscribieron otro contrato que tuvo por objeto realizar la estructuración integral del proyecto en las etapas de prefactibilidad y factibilidad. Este año inició con la buena noticia de la contratación de los estudios detallados.

CARACTERÍSTICA

El Embalse Multipropósito Los Besotes se localiza en el municipio de Valledupar, en la margen izquierda del río Guatapurí, región de Los Besotes, sobre los valles de los arroyos Palenque y Capitanejo, afluentes del Guatapurí.

El documento de caracterización señala que en el área del proyecto discurre una red de drenaje natural más o menos densa, conformada por varios cursos de agua, de los cuales los más importantes son los ríos Cesar y Guatapurí.

Existen, además, “varios caños acequias que atraviesan la zona de adecuación, en su mayoría de régimen natural intermitente, o cuyo caudal se reduce considerablemente debido al aprovechamiento para riego”. Por eso, explica la entidad, las posibilidades de aprovechamiento de estos cursos de agua se limitan a las que ofrecen los ríos Guatapurí y Cesar y, muy eventualmente, el río Badillo.

No dejes de leer: El embalse Los Besotes cada vez más lejos de ‘cristalizarse’

El reconocimiento del área aledaña al punto donde se construiría el proyecto permitió identificar que el uso del suelo está dominado en más del 90 % por pastizales que sustentan una ganadería extensiva; solamente pequeñas áreas se dedican al cultivo de arroz, sorgo y frutales, particularmente en sectores próximos al río Guatapurí. “No obstante, estos suelos se reconocen por su capacidad productiva, deprimida por limitaciones de tipo hídrico”, explica el texto de justificación.

Del documento también se desprenden detalles de la construcción.  Por ejemplo, destaca que el embalse sería de tipo lateral por estar localizado por fuera del cauce mismo del río, por lo tanto, “no constituye en esencia un cuerpo regulador de caudales en el más estricto sentido de la palabra, por lo que su funcionamiento (llenado y desembalse) está condicionado por los aportes que pueda suministrar una obra de captación y derivación sobre el propio cauce del río en función de su capacidad”.  Por su parte, agregan,  el eventual aporte de los arroyos Capitanejo y Palenque no es significante frente a los caudales aportados por el río Guatapurí, debido a la intermitencia de los caudales de estos arroyos.

UNA LARGA HISTORIA

En el documento contractual, ENTerritorio realizó un antecedente de la tropezada historia de un proyecto estratégicos para la ciudad.  Más o menos desde el año 1969 se han venido realizando esfuerzos para mitigar el riesgo de desabastecimiento de agua en la ciudad de Valledupar. 

Del primero que se tiene registro data de 1972. Consistió en un estudio de factibilidad de adecuación del área mediante la implantación de sistemas de riego y drenaje, estudio que fue contratado por el  desaparecido Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, Incora.  Luego, en 1981, Corpocesar emite una resolución en la que reglamenta los usos y aprovechamiento de las aguas del río Guatapurí, incluyendo el proyecto del embalse.

13 años después, se realiza una actualización y complementación del estudio de factibilidad del proyecto Besotes. Ya en el 2003 se registra otro intento de avance con la realización de estudios y diseños de ingeniería para la construcción de un embalse de propósitos múltiples que regule caudales en el río Guatapurí, que garantice el suministro de agua y el abastecimiento del distrito de riego. En el 2010 se revisaron nuevamente esos estudios, sin embargo, todo siguió en papeles.

Te puede interesar: Suspenden visitas al manantial de Cañaverales por mal comportamiento ciudadano

También cabe destacar que mediante la Ley 1151 de 2007, el Embalse los Besotes fue declarado de Utilidad Pública, entre otras razones, porque Valledupar, capital del departamento del Cesar, no cuenta con un acueducto que abastezca el suministro de agua a la totalidad de la población.

¿Por qué tantas dificultades para materializarse? Sin duda, por la magnitud de la obra. La construcción del embalse ha tenido problemas de tipo económico, licencias ambientales y la oposición de los pueblos indígenas basada en sus creencias, y el significado espiritual del río Guatapurí; “razón por la cual se acogen al derecho fundamental de la Consulta Previa para que sean tenidos en cuenta y se les consulte en caso de cualquier intervención en la región”, señalan las autoridades.

Esta vez parece que el Gobierno nacional tiene el propósito de hacerlo realidad, o al menos dejar las bases bajo la dirección de Planeación Nacional.  

Por Deivis Caro/EL PILÓN.