La sensación de que le hayan bailado el indio al presidente Gustavo Petro sobre el tema de los pasaportes se puede leer en sus tres años de gobierno, al paso de igual número de cancilleres y una prórroga derrumbada para seguir contratando con la Unión Temporal Thomas Greg & Sons, exclusividad que los ha privilegiado cerca de 20 años, en menoscabo del derecho constitucional a la libre empresa, norma que se debió sopesar por el peso económico del contrato.
Todo acto o proyecto humano está motivado por la “voluntad de poder”, en este caso la millonaria licitación, parafraseando a Nietzsche, filósofo alemán, trayendo a colación el contrato de pasaportes adjudicado a Thomas Greg & Sons, declarado desierto por el exministro de Relaciones Exteriores Álvaro Leyva Durán, lo que en tiempo real precipitó su suspensión y posterior destitución por parte de la exprocuradora Margarita Cabello.
Lo histriónico de todo este suceso fue la actuación de José Antonio Salazar, exsecretario general de la Cancillería, quien adjudicó la licitación de pasaportes a Thomas Greg & Sons pese a haber sido declarada desierta, arrogándose funciones propias de los jueces de la República, pero sin que el ente de control interviniera en forma rápida, como lo hizo con el excanciller.
Petro no solo quiere quitar el contrato de los pasaportes a Thomas Greg, sino romper el monopolio del poder técnico que define el proceso electoral de 2026. Y quien controla la identidad, controla la ciudadanía. Justo el presidente de la República señala a Thomas Greg de beneficiarse de licitaciones amañadas, con pliegos sastre, soportados en dos variables: experiencia y equipos tecnológicos, dos requisitos hechos a la medida de la única firma oferente.
Thomas Greg, además de elaborar pasaportes, maneja todo un sistema informático con algoritmo, biometría, cedulación, plataforma de software y logística electoral, documentos judiciales, aduana, facturación electrónica, y para colmo tiene acceso a tu cara, tu nombre, tu cédula, tu huella, movimiento migratorio y hasta a las urnas donde vas a votar, al cruzar los datos biométricos del pasaporte con el censo electoral. O sea, quien imprime tu pasaporte también cuenta tus votos. Herramientas del Estado que no deben estar en manos de privados, y menos de una sola empresa, intuye el jefe de Estado.
La Canciller Laura Sarabia había confirmado el estudio de una posible urgencia manifiesta para prorrogar por 11 meses el contrato de Thomas Greg & Sons, lo que se truncó al ser desautorizada, justo cuando el jefe de Gabinete, Alfredo Saade, desde la Casa de Nariño oficializó la orden del presidente Gustavo Petro y su disposición de firmar un contrato con la Casa de la Moneda de Portugal para la producción de pasaportes, en conjunto con la Imprenta Nacional y en reemplazo del Consorcio Thomas Greg & Sons.
Según Saade, la orden superior es avanzar y articular esfuerzos entre la Imprenta Nacional y Portugal. Si el país se queda sin libretas de pasaportes, sería culpa de la Unión Temporal Thomas Greg & Sons y no del Gobierno”, sentenció el presidente de la República, declaraciones que surgen a menos de dos meses del vencimiento del contrato vigente adjudicado a la Unión Temporal Documentos de Viaje 2025 que expira el 31 de agosto.
Luis Gilberto Murillo renunció a la Cancillería en enero para aspirar a la Presidencia de la República, pero sin dejar listo un acuerdo de cooperación con Portugal, necesario para construir una imprenta y garantizar la transferencia paulatina de tecnología al Estado colombiano en consonancia a directrices del mandatario de los colombianos, empeñado en romper el monopolio de Thomas Greg & Sons.
Desautorizada la Canciller Laura Sarabia para continuar el contrato con Thomas Greg, se vio obligada a renunciar: “En los últimos días, se han tomado decisiones que no comparto y que, por coherencia personal y respeto institucional, no puedo acompañar. No se trata de diferencias menores ni de quién tiene la razón. Se trata de un rumbo que, con todo el afecto y respeto que le tengo, ya no me es posible ejecutar”, se lee en la carta de renuncia.
Aunque todo monopolio es un atentado contra la libertad humana, lo que es supremamente grave, no menos relevante es el hecho de que Colombia acuse un retroceso tecnológico, ya que en plena era digital, de robótica y de inteligencia artificial, los pasaportes todavía se expidan en físico, un retraso de años luces, como si estuviéramos en la era cromañón.
Lo ideal son los pasaportes electrónicos, rol al que han entrado otros países para modernizarse y ser más eficientes y amigables con el medio ambiente, sin el uso de tarjetas de plástico, modelo obsoleto con el que opera desde 2007 la compañía Thomas Greg & Sons.
Por: Miguel Aroca Yepes.







