I
La génesis nos hace hermanos,
pero el odio nos acecha;
superemos esa brecha
siendo buenos ciudadanos.
Nuestro país colombiano
navega en mar de violencia,
se oscurece la conciencia
en diatribas sin razón;
crece la polarización
y se pierde la paciencia.
II
La vida siempre es sagrada,
es un milagro de Dios;
la sensatez es la voz
de la mente recatada.
La reflexión sosegada
es luz para dialogar,
siempre hay que respetar
a quien piensa diferente;
la grandeza es ser decente
cuando se trata de hablar.
III
Todos los seres humanos
tienen su esencia y valor;
pero esconden el amor,
y el odio bate sus manos:
con sus múltiples arcanos
de dagas y alevosías
desbordan la antipatía;
Y cuando el amor germina
la gente alegre camina
en racimos de armonía.
IV
Colombia, patria querida
de llanuras y cordilleras,
de sus hijos siempre espera
más respeto por la vida.
Basta de tantas heridas:
con la Justicia presente,
oportuna y eficiente
disminuye este calvario,
de los delitos diarios
que acorralan a la gente.
Por José Atuesta Mindiola






