15 septiembre, 2020

El idilio Comesaña-Junior, 47 años entre rupturas y éxitos

Son pocos los matrimonios que superan los 40 años, como el de Junior de Barranquilla y Julio Comesaña, una unión deportiva que empezó a gestarse en 1973.

Julio Comesaña se acostumbró a celebrar títulos con el Junior.

FOTO/CORTESÍA.

¡Sí!, nuevamente Julio Avelino Comesaña dice adiós a la dirección técnica del Junior de Barranquilla, pero en un momento histórico tanto para él como para la institución rojiblanca. ¡Sí!, nuevamente el uruguayo vuelve a romper el corazón de su hinchada, pero esta vez de forma inesperada, pues, aunque se sabía que el 2020 sería su último año vestido de tiburón, a nadie se le cruzaba por la mente que su salida se diera antes de lo pactado.

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Como las parejas que van y vienen, triunfan y lloran, así se podría catalogar una relación que pasó a ser algo más que una simple contratación, que un simple refuerzo para que sacara al equipo campeón. La relación Comesaña-Junior hace rato dejó de ser un vínculo contractual y se convirtió en una unión entre hombre e institución. Quizás ya sean una sola carne inseparable, aunque nuevamente se digan adiós.

El casamiento entre Comesaña y su Junior de Barranquilla ha tenido nueve rupturas e igual número de regresos. Pero antes de que el colombouruguayo  se sentara en el banco ‘currambero’, que a la postre pasaría a ser la silla del ‘jefe de la casa’, el paso del charrúa por Barranquilla comenzó en su etapa como jugador. Fue en 1973 cuando en los periódicos de la arenosa empezaban a escribir el nombre de Julio Avelino Comesaña, aunque fue por un periodo corto, pues al año siguiente, el volante que llegó desde Millonarios volvería al fútbol uruguayo donde inició su carrera en 1967.

En el epílogo de su carrera como jugador, el entrenador de 72 años volvería a vetarse de rojiblanco, jugando desde 1975 hasta 1979; en 1977 se coronó campeón por primera vez.

COMO ENTRENADOR

En 1981, Comesaña le puso fin a su carrera en el Deportivo Independiente Medellín, dejando claro que Colombia sería su segunda casa. Es así como en 1991, el popular ‘Pelo’e burra’ se sentó por primera vez en el banco del Junior para asumir la dirección técnica. Esa fue una temporada fugaz: al año siguiente el Medellín le dio la oportunidad. 

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PRIMERA ESTRELLA

Corría la temporada de 1993, Junior buscaba conquistar el título, pero al frente tenía al América de Cali. Al final, el marcador favoreció a los tiburones tres goles  a dos, y Junior, con Julio Comesaña como adiestrador, dio la vuelta olímpica luego de trece años sin títulos.

En 1994 se dio el segundo adiós, luego que el Junior viviera su mejor época al llegar a la semifinal de la Copa Libertadores, siendo eliminado por Vélez de Argentina, equipo que a la postre se coronaría campeón del certamen. Después de dejar el cargo, el uruguayo dirigió a Independiente Santa Fe, Deportes Tolima y a la Unión Española de Chile.

A finales de los años 90, en Junior le abrieron nuevamente las puertas al manejador; sin embargo, las cosas no se dieron. Comesaña llegó en 1997 y antes de iniciar el siglo XXI el estratega fue despedido de su cargo, cerrando así un capítulo con tinte amargo.

LA SALVACIÓN DEL DESCENSO

Los matrimonios pasan por procesos de separación, algunos rompen para siempre, otros vuelven a unirse, como Julio y el Junior, y en ese vaivén suceden eventos que ponen a prueba las uniones. Una de esas tribulaciones se registró  cuando el equipo tiburón nadó cerca de las aguas de descenso. Los ‘curramberos’ debían jugarse la vida ante Atlético Huila para no participar en la Primera B del 2009. Comesaña se sentó nuevamente en el banco del equipo barranquillero y la consigna era salvar el barco que estaba a punto de hundirse.

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Muchos jugadores que han pasado por los equipos de Comesaña señalan que una de sus mejores virtudes es que sabe llegar al corazón del futbolista y así lo hizo en aquel partido, en el que por cierto, el gol que salvó a los junioristas de caer en las frías aguas de la B lo consiguió un vallenato, Alfredo Padilla. Junior se impuso a Huila en Neiva y el descenso quedó en el pasado.

En 2014, Junior quería un nuevo título, por eso Comesaña volvió a ser el elegido para que ese sueño se cumpliera, pero lejos de eso, el veterano entrenador solo demoró seis meses. Ese año los ‘curramberos’  llegarían a la final del segundo semestre, pero con David Pinillos como entrenador, final que perdieron ante Nacional.

LOS AÑOS DE GLORIA

Y como los viejos tiempos, Comesaña recibió el llamado, pues nuevamente la ‘novia’ necesitaba volver a esas noches de júbilo y vueltas olímpicas. En 2017 nuevamente los medios en Barranquilla anunciaban la noticia del regreso de Julio Avelino Comesaña al Junior. Ese año llegó una final más, ante un viejo conocido, el Deportivo Independiente Medellín. El juego en Barranquilla fue 4-1, la gente que criticó a ‘Pelo’e burra’ ahora lo subían al pedestal más alto; sin embargo un pequeño susto en la capital de Antioquia casi rompe la magia, ya que el Medellín ganó el partido de vuelta 3-1, pero al final no le alcanzó.

Al año siguiente (2018), Junior volvió a una nueva final, esta vez en la liga, ante el mismo Medellín que llegaba con sed de revancha. El tiburón sacó sus fauces para doblegar a los poderosos y coronarse campeón en diciembre.

Y en esas temporadas de idilio, el equipo ‘currambero’, en el primer semestre del 2019 llegó nuevamente a la final a defender el título logrado el año pasado. El rival era el deportivo Pasto, que jugó  en Bogotá. La final la decidió la tanda de penales, la cual favoreció a los costeños.

Comesaña y sus estrategias llevaron al Junior a la tercera final consecutiva igualando el récord de Juan Carlos Osorio, quien hizo lo mismo con Atlético Nacional. Esta vez  América de Cali tomó revancha de lo sucedido en 1993 y se quedó con el título. Pero la derrota no afectó el amorío afición-Junior-Comesaña.

ÚLTIMO TÍTULO Y EL ADIÓS

Nuevamente Junior y América se encontraron en otra final, esta vez el título era válido por la Superliga. Los diablos rojos asustaron al tiburón en Barranquilla y se llevaron los tres puntos al ganar 2-1. En el partido de vuelta, jugado el pasado once de septiembre, se decidió  todo y con esa definición se escribían los últimos votos de un matrimonio que comenzó en la década de los 70. Junior se llevó la Superliga tras ganar por 2 goles en la ciudad de Cali.

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Todo parecía que seguiría en la normalidad, pero como si se tratara de una discusión en medio de un guayabo, esta vez el novio fue quien dijo adiós, para así culminar un nuevo ciclo entre alegrías y tristezas.

Poca gente habla de estadísticas en los matrimonios, pero para los barranquilleros Julio Comesaña se ha convertido en uno de sus grandes ídolos. El uruguayo le entregó gran parte de su vida a la institución donde siempre tendrá las puertas abiertas, seis títulos así lo avalan.

POR: ROBERT CADAVID / EL PILÓN