Con bajo perfil, casi de manera invisible, está la Cruz Roja en el Cesar, una entidad que en años anteriores lideraba programas y procesos humanitarios importantes. El propósito de la Cruz Roja Colombiana tiene claro sus propósitos como son: doctrina y protección del Derecho Internacional Humanitario, gestión del riesgo y manejo de desastres, salud, voluntariado, cooperación y desarrollo; sin embargo, en la seccional cesarense estos énfasis han ido disminuyendo con el tiempo, y su famoso Banco de Sangre fue el primero que perdió fuerza y fue cerrado definitivamente.
Precisamente ayer 8 de mayo se conmemoró el aniversario 150 del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la red humanitaria más grande del mundo. En Bogotá se conmemoró este día con un acto especial al que asistieron delegaciones en Colombia del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Cruz Roja Colombiana (CRC) y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).
En Valledupar ni siquiera se mencionó el hecho. La Cruz Roja, por lo menos en la capital cesarense, se nota sólo a través de sus voluntarios que hacen presencia en eventos y jornadas a los que son requeridos casi de manera obligatoria, voluntarios ‘franciscanos’ que hacen su trabajo sin ningún tipo de reconocimiento económico, incluso para desplazarse hasta los sitios donde son requeridos no cuentan con recursos para el transporte.
