Valledupar se pone a prueba cada vez que llueve torrencialmente. En la última semana los dos aguaceros registrados han afectado la vida cotidiana de los vallenatos. Los efectos de las fuertes brisas que destechan casas, tumban árboles e inundan una que otra vivienda son hechos que no pueden prevenirse. Lo que sí se puede prever es la acción y reacción frente a las afectaciones que deja un fenómeno natural, como es la lluvia.
En ese aspecto el municipio de Valledupar no se caracteriza por un buen manejo de la gestión del riesgo. Cómo atender las emergencias y el día después las secuelas, en este caso, de un fuerte aguacero. Las calles quedan cubiertas de piedras, escombros y arena, dificultando el tránsito por ellas, pasan días, incluso semanas, y ningún organismo se encarga de retirar lo que la lluvia nos dejó.
El Comité de Gestión de Riesgo Municipal funciona a medias, a pesar de que es integrado por todas las entidades y organismos que tienen capacidad de reacción y de atención, como lo dice el director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres –UNGRD-, Carlos Iván Márquez, que pregona que con un esquema de mitigación y reducción del riesgo de desastres, el país se encuentra bajo un modelo de Gestión del Riesgo competente y mejor preparado para afrontar la temporada de Lluvias 2014.
