EDITORIAL

Vigencia del pensamiento de Luis Carlos Galán

De manera muy discreta – y casi que imperceptible- conmemoró el país veintidós años del vil asesinato de Luis Carlos Galán Sarmiento. Con excepción de algunos líderes del Partido Liberal, de sus hijos y pocos amigos, podemos afirmar que, lamentablemente, la fecha pasó inadvertida. Es lamentable este hecho, por cuanto se trata de una figura […]

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De manera muy discreta – y casi que imperceptible- conmemoró el país veintidós años del vil asesinato de Luis Carlos Galán Sarmiento. Con excepción de algunos líderes del Partido Liberal, de sus hijos y pocos amigos, podemos afirmar que, lamentablemente, la fecha pasó inadvertida.
Es lamentable este hecho, por cuanto se trata de una figura que, a pesar de su juventud, luchó y se ganó un espacio en la política colombiana, y a quien las mal llamadas fuerzas oscuras le impidieron llegar a la Presidencia de la República.
Luis Carlos Galán Sarmiento fue un joven santandereano, periodista empírico, y luego abogado de la Universidad Javeriana, que quiso renovar al Partido Liberal, depurar la política colombiana y llegar a la jefatura del Estado.
Desde muy joven se destacó por su dedicación al estudio de los problemas y los grandes temas nacionales. Siendo periodista político del diario EL TIEMPO, admirado por su inteligencia el entonces Presidente de la República, Misael Pastrana Borrero, decidió nombrarlo Ministro de Educación, cuando todavía no tenía los treinta años de edad.
Estudió derecho y economía en la Universidad Javeriana, y bien temprano se dedicó a la política defendiendo las ideas liberales, que siempre guiaron su accionar. Fue Concejal de Bogotá, Senador de la República y buscó la renovación del partido rojo, pero le tocó formar una disidencia ante la manguala de las maquinarias que se oponían a la renovación de esa divisa política.
Fue así como Galán fundó el Nuevo Liberalismo, al lado de figuras como Rodrigo Lara Bonilla, Gabriel Rosas Vega, Enrique Parejo González, José Blacbur, Rafael Amador, entre otros. Acá en el Cesar, figuras como Adalberto Ovalle Muñoz (q.e.p.d.), el médico Leonardo Maya Brugés y Julio Villazón Baquero, entre muchos otros, acogieron y defendieron las ideas del prometedor líder liberal.
Galán hablaba de la necesidad de depurar la política, advirtió sobre los riesgos que representaba para el país el problema del narcotráfico y la permisividad social y política frente al mismo; hablaba de la necesidad de buscar una mayor democracia, la paz, la justicia social y una mayor igualdad, a partir de las defensa y la aplicación de las ideas liberales.
Hoy, paradójicamente, uno de sus hijos, Carlos Fernando Galán Pachón, nuevo director del Partido Cambio Radical, busca también depurar la política revisando cientos de avales que había otorgado alegremente esa organización política. Como si la historia se repitiera…
Y hoy, también paradójicamente, la política colombiana sigue enferma, carcomida por la corrupción y el clientelismo, que tanto combatió Galán; el narcotráfico sigue vivito y coleando, ahora con un perfil distinto al de hace veinticinco o treinta años, pero con una mayor capacidad de perturbación social, política y económica.
El Partido Liberal, pero también otros movimientos políticos y – el país en general-, principalmente los jóvenes que quieren dedicarse a la política, hoy tan desprestigiada,  debería revisar, estudiar y reflexionar sobre muchas de las ideas de Galán Sarmiento, que tienen una vigencia inusitada, y cuya figura y pensamiento, más allá de su origen partidista, bien valen la pena un homenaje más sentido y sincero.

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