EDITORIAL

Vallenato y Guajiro: un solo canto, un solo suspiro

Concluyó ayer la Trigésima Cuarta versión del Festival Nacional de Compositores, en San Juan del Cesar, esta vez en homenaje a dos extraordinarios autores: Gustavo Gutiérrez Cabello y Rafael Manjarrés Mendoza, y un reconocimiento póstumo al inmortal  Hernando Marín Lacouture. Es una buena noticia y como tal la queremos resaltar el buen desarrollo de este […]

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Concluyó ayer la Trigésima Cuarta versión del Festival Nacional de Compositores, en San Juan del Cesar, esta vez en homenaje a dos extraordinarios autores: Gustavo Gutiérrez Cabello y Rafael Manjarrés Mendoza, y un reconocimiento póstumo al inmortal  Hernando Marín Lacouture.
Es una buena noticia y como tal la queremos resaltar el buen desarrollo de este importante evento cultural y folclórico, el Festival que se realiza en San Juan del Cesar, en la Guajira, que año tras año convoca a los compositores y músicos de toda la región y es dedicado exclusivamente a la composición de la música de acordeones.

Fue un acierto el lema escogido para esta edición: “Vallenato y Guajiro, un solo canto, un solo supiro”, que demuestra la fuerte y ancestral unión de los habitantes de estas regiones, separadas en dos departamentos por razones de división político administrativa, pero que en el fondo, y la música de acordeones así lo ratifica, son una misma cultura, en torno a una música que nos ha dado tantas alegrías a propios y extraños.
En este sentido, compartimos los argumentos, expresados en estas mismas páginas, expresados por el médico y compositor, Hernán Urbina Joiro, en el sentido que la palabra vallenato no nació para separar, ni para enfrentar a nada ni a nadie, sino que fue un término utilizado por los conquistadores españoles, por la propia colonia española y los cronistas del siglo XVI,  para designar a los habitantes de este gran valle, que comprende desde la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá y desde la cuenca del río Ranchería hasta inmediaciones de la desembocadura del Río Cesar, en el Magdalena.
No obstante lo anterior, no se puede negar que la expresión ha hecho carrera para denominar a la hermosa música de acordeones  y en particular a los aires de este folclor: el paseo, el son, el merengue y la puya, y el término parecería ser excluyente de lo guajiro. Pero todos sabemos que no debe existir tal exclusión, ya que este folclor nació, creció y se desarrolló en toda esta gran región y son muchísimos, evidentemente, los acordeoneros, y músicos, en general, y compositores, que han nacido en la Guajira, pero igualmente aman a Valledupar y al Cesar, y así lo cantan en sus creaciones. El propio Rafael Escalona a pesar de haber nacido en Patillal, en Valledupar, vivió, amó y le cantó a toda la Guajira.
Desde esta tribuna queremos felicitar a los organizadores del Festival Nacional de Compositores de San Juan del Cesar, como también a todos los compositores, acordeoneros y otros músicos, que participaron y contribuyeron a hacer grande este evento.
Además, debemos reiterar el acierto de rendir un merecidísimo reconocimiento en vida a esos dos compositores, verdaderos poetas, como lo son Gustavo Gutiérrez Cabello, nuestro “Flaco de Oro”, como se le dice cariñosamente; y Rafael Manjarrés, extraordinario compositor y cantante, autor de ese himno de la nostalgia como es Ausencia Sentimental.
También muy acertado, el homenaje póstumo al inolvidable Hernando Marín Lacouture, cuyas canciones, parrandas y cuentos tanta falta nos hacen. Sin lugar a dudas, Marín fue un compositor de gran talla y de una profunda sensibilidad poética y costumbrista.
El éxito de estos festivales radica en buena parte en la seriedad de los concursos, que se deben realizar con reglas claras, con transparencia, para garantizar que ganen las mejores composiciones. Ha sido bien acogida la idea de realizar un concurso especial para los compositores clásicos.
Este Festival ratifica que sigue viva y no existe una supuesta crisis de la composición vallenata, ya que han surgido nuevos talentos, nuevos compositores, con nuevos estilos y propuestas, algunos quizás alejados del estilo costumbrista de los primeros creadores de las letras de esta música tan bella que debemos cuidar y conservar, pero compositores, al fin y al cabo. Felicitaciones, de nuevo, a los organizadores y al pueblo de San Juan del Cesar, por su hospitalidad y el éxito de este importante evento folclórico y cultural.

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