Así luce Valledupar. La ciudad que hace una década se jactaba de ser modelo en planeación, en arborización, en orden vehicular, en aseo en sus calles y avenidas, hoy está convertida en un basurero ambulante.
No hay que salir a los barrios de invasión, ni a las zonas más vulnerables de la ciudad para darse cuenta de las basuras que arrojan los malos ciudadanos a calles, andenes y lotes enmotados. En pleno centro y sus barrios adyacentes se observa una ciudad descuidada, abandonada, sin dolientes.
El desaseo, las basuras y el desorden no es culpa solo de la Empresa de Aseo (Interaseo) -aunque tiene un gran porcentaje de responsabilidad- juega un papel importante la calidad ciudadana de las personas que habitan en Valledupar y claro está, la de las autoridades municipales que deben liderar permanentemente campañas que fortalezcan la cultura ciudadana.
