Es preocupante que un municipio como Valledupar carezca de información de sí mismo. El índice de Calidad de Vida, que desde hace cuatro años construye el Programa ‘Valledupar Cómo Vamos’, se ha hecho casi con las uñas por su coordinador porque las secretarías, las entidades descentralizadas y hasta las mismas empresas de servicios públicos, no tienen cifras ni datos que ayuden a construir una herramienta tan importante como esta, que ayuda a tener un panorama aterrizado de la realidad local. Es tan delicado el asunto, que en Bogotá se obtiene más información que en Valledupar.
Hay que reconocer que desde el 2009 cuando se implementó ‘Valledupar Cómo Vamos’, se comenzó en la ciudad a construirse ese escenario que hoy puede decirse está bastante adelantado porque permite analizar con detenimiento, con base en la confrontación de cifras, la calidad de la educación, la cobertura de la salud, el empleo, el consumo de agua, los delitos contra el patrimonio, entre otros temas de sumo interés.
Ayer cuando se presentó el Índice de Calidad de Vida de Valledupar -ICV- se despejaron algunas inquietudes, pero se abrieron muchos más interrogantes. Para citar dos ejemplos: en la Secretaría de Tránsito desconocen el movimiento del parque urbano automotor, algo tan importante para tomar decisiones serias y contundentes que mejoren la movilidad en la ciudad. En el caso de Emdupar existen inconsistencias entre sus mismos informes de gestión sobre el consumo de agua y lo único que se sabe es que se está perdiendo mucha agua, desconociendo en consumidor que si aumenta el consumo, suben las tarifas.
