Los mitos que existen en la región para explicar por qué no se lee lo suficiente y por qué los índices de lectura son tan bajos, deben acabarse. Si es cierto que nos encontramos en una cultura en la que oralidad es tradición, también lo es que existe un gran porcentaje de niños y jóvenes que se han acercado a la lectura y esta potencialidad se debe apoyar sin duda alguna.
A propósito del programa ‘Mi barrio es una biblioteca’ que promueve la administración departamental, con el cual pretende llevar los libros a los hogares y que una vez los lean los intercambien con las familias vecinas, tiene un fin noble, que solo soportado con seguimiento y una amplia difusión, podrá dar los resultados que hoy proponen: motivar el gusto por la lectura desde el seno del hogar.
Una buena estrategia para promover la lectura, que debe fortalecerse con planes lectores en las instituciones educativas, para lo que deben considerar la destinación de importantes recursos, así como lo hacen con la alimentación, el transporte escolar y otros. Desde la asignatura de Lengua Castellana éste debe ser el propósito: que el estudiante sepa escribir, leer, interpretar y ame la lectura más allá de sus textos escolares. Seguramente así, sí se obtendrá el resultado esperado, que muchos más niños, jóvenes y adultos lean.
