Una de las características más interesantes de la economía colombiana, a los ojos de los analistas nacionales e internacionales, es su diversidad, cualidad que le da una gran fortaleza, en comparación con el resto de economías de América Latina, por ejemplo.
En efecto, a pesar de problemas serios y que saldrán costosos, como es el tema de la emergencia invernal y problemas coyunturales como el paro camionero, la economía nacional sigue presentando buenas cifras en materia de inflación, crecimiento económico, tasas de interés y tasa de cambio, inversión nacional y extranjera, entre otros factores.
En materia de inflación, o del aumento del costo de vida – como se dice popularmente- Colombia sigue presentando una relativa tranquilidad en materia del comportamiento de los precios de los principales bienes y servicios incluidos en la canasta familiar básica. En el primer trimestre del año (acumulado abril 2010- abril 2011) muestre una inflación acumulada de 2, 84 por ciento, lo que, según los estimativos del Banco de la República, la autoridad monetaria en Colombia, mantiene la inflación en los rangos previstos y hace que sea factible lograr la meta de cerrar 2011 con una inflación en el rango meta, establecido entre un 2 y un 4 por ciento.
En el tema del crecimiento también hay un parte de optimismo, teniendo en cuenta el comportamiento de los precios de nuestros principales productos de exportación: petróleo, café, carbón, ferroníquel, principalmente y el comportamiento de variables como la inversión y el consumo; la gente está comprando bienes duraderos, incluyendo vehículos en cifras históricas, y los empresarios mantienen un nivel de confianza en la economía nacional que hace posible que el clima de negocios sigue en un escenario óptimo, a pesar de la percepción de un deterioro en materia de seguridad ciudadana.
En efecto, la economía colombiana, creció 4,6 por ciento en el último trimestre de 2010, para un crecimiento acumulado de 4,3 por ciento en todo el año, y el comportamiento del primer trimestre de 2011 hace posible mantener una meta de crecimiento del 5 por ciento para este año. Son escenarios optimistas, pero muy factibles.
Hechos como el otorgamiento del grado de inversión por parte de firmas como Standard and poor´s, luego de varios años sin tenerlo, y ahora el crédito contingente del Fondo Monetario Internacional, por una suma cercana a los US$7.000 millones, son hechos positivos para la economía nacional que contribuyen a crear un buen ambiente dentro y fuera del país.
Otro hecho que habla bien de la economía colombiana es la inversión extranjera que sigue llegando al país, no sólo en materia financiera y de portafolio (es decir en acciones), sino en empresas del sector real y con una visión permanente de quedarse en el mediano y largo plazo. En el sector minero, y en particular en minería del carbón se han registrado tanto nuevas inversiones como negocios que han cambiado a algunos de los principales actores del sector.
Paradójicamente, la economía colombiana también se ha convertido en una fuente de inversión hacia el exterior. Ecuador, Perú, Chile y Centroamérica, se han convertido en destinos atractivos para muchas empresas colombianas, con inversiones que en 2010 superaron los US$6.500 millones de dólares, dos veces más a la registrada en 2009.
Las tasas de interés, adicionalmente, son atractivas tanto para la inversión como para el consumo.
No obstante lo anterior, no se puede considerar que todo sea color de rosa en la economía colombiana. Hay retos, hay lunares, hay señales de alerta que las autoridades económicas deben tener en cuenta. En primer lugar, la atención a la ola invernal demandará muchos recursos (públicos y privados) que – seguramente- se hubieran podido invertir en otros sectores y rubros.
En segundo término, está el tema de la lucha la pobreza, la marginalidad y el desempleo, que debe ser una de las prioridades del gobierno del Presidente Santos. Y el tema del retraso en materia de infraestructura que ha frenado, seriamente, las potencialidades de crecimiento del país.
En tercer término, está el problema de la revaluación que sigue golpeando a muchas empresas, y el tema de la llamada agenda interna que se requiere adelantar para mejorar los indicadores de competitividad y productividad del aparato productivo nacional, con el fin de adecuarlo oportunamente a la entrada en vigencia de los tratados de libre comercio (TLC), con Europa y los Estados Unidos.
Hay muchos motivos para el optimismo, pero no son pocos los retos que tienen el equipo económico del gobierno de la Unidad Nacional, para consolidar sus ambiciosas metas en materia de la famosa “Prosperidad Democrática”.
Un vistazo a la economía nacional
Una de las características más interesantes de la economía colombiana, a los ojos de los analistas nacionales e internacionales, es su diversidad, cualidad que le da una gran fortaleza, en comparación con el resto de economías de América Latina, por ejemplo. En efecto, a pesar de problemas serios y que saldrán costosos, como es el […]
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