La rutina de la actividad periodística es uno de los principales riesgos del oficio, como bien lo han advertido muchos teóricos y maestros de este. En efecto, la misma puede llevar a la falta de creatividad y de innovación en las salas de redacción.
Sin embargo, en Colombia suceden tantos hechos, muchos extraños y exóticos que se convierten en noticia y – por ello- es muy difícil que los periodistas pierdan su capacidad de asombro. Esta semana ha sido prolífica en materia de noticias insólitas que no son fáciles de digerir para los periodistas que deben procesarlas y redactarlas para sus lectores, oyentes y televidentes, sin duda serán mucho más incomprensibles para la mayoría de los ciudadanos comunes y corrientes.
Una de esas noticias insólitas, dignas para el análisis de sociólogos, sicólogos, abogados y siquiatras, es la relacionada con el caso de la muerte de dos sacerdotes: Rafael Reátiga y Richard Armando Piffano, ocurrida en Bogotá en enero de 2011, y que conmocionó a la feligresía de los mismos, a Bogotá y al país, en general.
Sin lugar a dudas, se trata de un caso que ratifica la complejidad del ser humano, de su conducta, de su relación con los demás y su visión de la vida y de la muerte. Según algunos indicios de la Fiscalía General de la Nación, estos sacerdotes habrían contratado a uno o dos sicarios para que los mataran, en un intento desesperado y muy extraño de acabar con sus vidas. Este caso dará mucho de qué hablar y – con el debido respeto por las víctimas y sus familias- es una historia para una novela policiaca al mejor estilo de Agatha Cristhi, o de un cuento de Edgar Alan Poe, o cualquier otro autor clásico de este tipo de literatura.
El otro caso es el de un falso siquiatra, Camilo Herrera Triana, quien durante varios años engañó al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, al hacerse pasar por médico y especialista de una rama tan importante, como la de la que tiene que ver con los problemas mentales. El caso va más allá de una falsedad en un título y un ejercicio indebido de una profesión tan delicada como la medicina, por cuanto este sujeto emitió más de dos mil dictámenes sobre los cuales la rama judicial adoptó medidas que le cambiaron el rumbo a la vida de varias personas, muchas de las cuales ahora demandarán al Estado y pedirán millonarias indemnizaciones, como sucede con la gran mayoría de estos casos.
Este hecho demuestra la gran fragilidad, la ineficiencia y la corrupción que rodea la administración pública en nuestro país, ya que seguramente este señor llegó a donde llegó por recomendaciones políticas y quienes lo nombraron y lo posesionaron no se tomaron la molesta de confirmar la veracidad de sus títulos y diplomas.
No obstante lo anterior, la noticia más insólita de la semana la ha generado, precisamente, un siquiatra, el ex comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, a quien el país conoció por una serie de libros sobre la conducta humana y luego por sus tareas sobre el tema de la paz y la guerra, en Colombia, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.
El señor Restrepo, quien tiene que responder a la Justicia por el caso de las falsas desmovilizaciones del famoso frente Cacica Gaitana de las FARC, que representó un engaño al Estado, a la sociedad colombiana y a la comunidad internacional, en lugar de responder por estos hechos, de manera insólita, irresponsable e ilegal le propone al Uribismo iniciar una campaña en contra del Presidente Juan Manuel Santos, por su supuesta deslealtad a ese “ideario”, y plantea convocar una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución y en particular la rama judicial y facilitar que el ex presidente Uribe vuelva a la Jefatura del Estado. Ver para creer, definitivamente Colombia es un país de noticias insólitas pero esta última es el colmo de las mismas y merece el vehemente rechazo de todo el país, por sus graves implicaciones políticas y jurídicas.
Un país de noticias insólitas
La rutina de la actividad periodística es uno de los principales riesgos del oficio, como bien lo han advertido muchos teóricos y maestros de este. En efecto, la misma puede llevar a la falta de creatividad y de innovación en las salas de redacción. Sin embargo, en Colombia suceden tantos hechos, muchos extraños y exóticos […]
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